Aunque el progresivo empoderamiento de la mujer es un hecho, aún hay ‘brechas’ entre hombres y mujeres. En algunas cuestiones, los hombres siguen teniendo cierta ‘ventaja’ sobre las mujeres. De hecho, al escribir las primeras líneas de este post, al mencionar ambos géneros, ‘nos ha salido solo’: “hombres y mujeres”. Y es que hasta el uso habitual del lenguaje pone por delante al género masculino. Y el salario, también.

Es un hecho que la brecha salarial de género sigue existiendo, también en nuestro país. Según recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el salario medio de la mujer española en 2017 representó el 78,1% del salario medio masculino. La ganancia media de las mujeres fue de 20.607,85 euros, frente a la de los hombres, que ascendió a 26.391,84 euros. No obstante, un dato alentador: “Esta diferencia entre la remuneración de hombres y mujeres se reduce si se consideran puestos de trabajo similares (misma ocupación, tipo de contrato, tipo de jornada, etc.)”.

En el análisis del INE, en lo que respecta a la distribución salarial, se subraya el hecho de que el 18,8% de las mujeres tuvo ingresos salariales menores o iguales que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en 2017, frente al 7,8% de los hombres. En el polo opuesto, si se tienen en cuenta los salarios más elevados, el 8% de los hombres presentaron salarios cinco veces o más superiores al SMI, frente al 4,2% de las mujeres.

Más datos sobre la brecha salarial de género

Además, la proporción de trabajadores con ganancia baja, es decir, los asalariados cuya ganancia por hora está por debajo de los 2/3 de la ganancia mediana (la que divide al número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y los que tienen un salario inferior) fue del 16,2% en 2017. Entre estos trabajadores, el 63,9% eran mujeres.

Con todo ello, efectivamente, podemos afirmar el hecho de que la brecha salarial de género sigue existiendo. Se trata de una cuestión que preocupa y ocupa a la sociedad y por cuya eliminación debemos ‘trabajar’. Todas y todos.

Es cierto, preocupa y ocupa, tanto a agentes públicos como privados. Pero… ¿y mientras tanto? El presente y el futuro económicos de muchas mujeres depende de su salario. Pero no solo su presente y su futuro, sino también el presente y el futuro de quienes dependen de ellas, sobre todo si son la fuente de ingresos única o principal en el núcleo familiar.

Porque… ¿Y si se produce un escenario por el que no podamos seguir siendo el sustento de quienes más queremos? Si es una cuestión que a ti, como mujer, te preocupa, no dejes de ocuparte de ella. Si quieres garantizar el bienestar económico de los tuyos ante esos posibles supuestos, sé precavida e infórmate sobre las diferentes soluciones que existen hoy en día para cubrir estos imprevistos. Tu Vida, seguro de vida para mujeres, puede ser una buena opción. ¿Necesitas que alguien te ayude con las tareas del hogar? ¿O quizás que alguien de confianza pudiera ocuparse en tu lugar de llevar a los niños al cole o traerlos del cole a casa? Tu vida es un seguro de vida low cost que además de las coberturas habituales por fallecimiento o incapacidad, ofrece también servicios de asistencia adicionales para que los tuyos no dejen de recibir la atención que se merecen en los momentos en que tú no puedas proporcionársela. ¡Infórmate!

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