Con la llegada de enero llega también el momento del año en el que nos marcamos buenos propósitos. Uno de los más habituales suele ser el relacionado con la conciliación. Y es que muchas de nosotras deseamos dedicar más tiempo a nuestra familia. En ocasiones parece imposible, pero no lo es. Olaya nos cuenta su experiencia.

Tras el parón de las vacaciones navideñas, nos vemos de nuevo ‘haciendo malabares’ para encajar horarios de trabajo, de entradas y salidas al cole, de actividades extraescolares, de quehaceres del hogar… ¡Por no decir si además vamos al gimnasio o a clases de inglés!

El tema de conciliar suele ponerse sobre la mesa en estas fechas, pues suele ser propósito de muchas madres trabajadoras al comenzar el año. Es en este momento cuando nos preguntamos si realmente existe una conciliación efectiva, y aunque te parezca increíble hay casos en que es posible. Así, os acercamos al caso de Olaya que nos cuenta cómo ha logrado conciliar su vida profesional con su vida personal y familiar.

Olaya es madre de un niño de 6 años, Guillermo. Además de cuidar y educar a Guillermo, Olaya trabaja como delineante en un estudio de arquitectura. Hasta tener a Guillermo, “me pegaba jornadas maratonianas en el estudio”, nos cuenta. “Y lo hacía encantada”, subraya. Porque a Olaya le gusta su profesión.

Y llegó Guillermo. Olaya nos cuenta que “yo creía que había trabajado duro en el estudio, pero no. Los primeros meses con Guillermo sí que fueron una verdadera maratón. ¡Y eso que estaba de baja!”. Para Olaya, el periodo de adaptación a la maternidad “fue duro”, pero tras los primeros tres meses, “parecía que la cosa marchaba mejor”.

Con la vuelta al trabajo, Olaya tenía el corazón dividido. Por un lado, no quería separarse de Guillermo, pero por otro, no quería renunciar a su profesión. Su reincorporación tras la baja fue un poco dura al principio. Olaya dejaba a Guillermo en la escuela infantil a las 8:00 de la mañana. A las 9:00, entraba en el estudio. A las 14:00, recogía al pequeño y lo llevaba a casa de su madre. “¡Benditas abuelas!”, destaca Olaya. Aprovechaba y comían juntas. Y a las 16:00, vuelta al estudio. Hasta las 19:00, salvo algún día que había que alargar un poco la jornada.

Tras finalizar la misma, a recoger a Guillermo y vuelta al hogar. Momento de baños y cenas, esta vez con papá ya en casa, hasta “acabar rendida en la cama con los dedos cruzados para que no fuera noche de demasiados llantos”.

Pero Guillermo iba creciendo y demandando mayor atención. Además, Olaya sentía que se estaba perdiendo cosas importantes de este periodo. “No fui testigo de sus primeros pasos”, asegura. Y es que se sentía, según sus propias palabras, “madre de fin de semana”.

Así, justo antes de que Guillermo comenzara el colegio, Olaya se planteó una reducción de jornada. ¿El problema? Olaya no podía permitirse una reducción de sueldo. “Lo que hice fue hablar con mi jefe, para ver si entre los dos podíamos llegar a alguna solución. Y como hablando se entiende la gente, la solución llegó”. En lugar de jornada partida con dos horas de pausa para el almuerzo, Olaya comenzó una jornada completa continuada. De 8:00 a 16:00. A Guillermo lo llevaba papá al cole y Olaya lo recogía a las 16:30. “Antes de regresar a casa, aprovechaba para hacer algún recado, para llevar a Guillermo al parque o para tomar café con alguna amiga”, nos explica Olaya, para quien este cambio supuso “¡otra vida!”.

Ahora que Guillermo ha comenzado la primaria, la idea de Olaya es continuar con esa jornada laboral, recogiendo a Guillermo del cole y llevándole un par de días por semana a actividades extraescolares. “Deportes e idiomas por el momento, y más adelante, aquello en lo que Guillermo demuestre aptitudes y entusiasmo”, apunta Olaya, quien asegura que también ella va a dedicar tiempo a actividades ‘extraprofesionales y extramaternales’, ya que “la conciliación no debe ser solo profesional y familiar, sino también dirigida a una misma”, concluye.

Desde Tu Vida On te animamos a perseguir una mayor conciliación entre tu vida personal y profesional, si es lo que verdaderamente deseas. Pasar tiempo con tus hijos seguro que es importante para ti, así como prestarle la atención que se merecen. En este sentido, también debemos tener en cuenta que ciertos imprevistos, como por ejemplo un accidente que conlleve hospitalización, podría dificultar esa intención que todas tenemos de cuidar de los nuestros. Por ello, puede resultar interesante valorar la contratación de un seguro que dé cobertura a este tipo de necesidades. El seguro Tu Vida cubre este tipo de circunstancias prestando asistencia a tus hijos en caso de tú no puedas atenderles.

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