¡Las Navidades ya han arrancado oficialmente! El pistoletazo de salida lo dio el sorteo de la Lotería de Navidad que, como cada año, reparte no solo dinero, sino ilusión. Muchos son los agraciados con premios ‘gordos’ y ‘pellizquitos’,  que, sin duda, nos ayudarán a ‘tapar agujeros’, invertir y, por qué no, darnos algún capricho.

Si eres uno de los agraciados, ¡enhorabuena! Disfruta de tu premio y sácale el mayor rendimiento. No obstante… ‘no perdamos la cabeza’. Muchos son los casos de agraciados con el premio que, en pocos años, se han visto, si no arruinados, sí en una situación económica complicada.

Para evitar este tipo de situaciones, es importante hacer una buena planificación financiera. Y las siguientes recomendaciones nos pueden ayudar en ese sentido:

  1. Calcular la retención fiscal

 Este año, la Lotería de Navidad vuelve a tributar, pero algo menos que desde 2013. Y es que el mínimo exento de impuestos se ha fijado en los 10.000 euros (hace cinco años se estableció en 2.500). Así, los agraciados tributarán por la parte del premio a partir de los 10.000 euros a un tipo marginal del 20 por ciento, como ha venido ocurriendo en estos años.

  1. Valorar con calma

Aunque, cómo no, podemos darnos algún capricho, antes de decidir qué vamos a hacer con el grueso del premio, debemos evaluar nuestras circunstancias y necesidades personales.

Una de las cuestiones que primero se nos pasa por la cabeza, y que nos parece decisión más responsable, es la de ‘saldar deudas’. Lo de ‘quitarse la hipoteca’ es algo que muchas personas ansían, no obstante, según muchos expertos, es preferible amortizar antes otros tipos de  créditos  con tipos de interés más elevados.

Asimismo, en ocasiones, al invertir el dinero, si su rentabilidad es mayor que el coste de la hipoteca, en ese caso, quizá no interese amortizar la misma. Además, hay que tener en cuenta que si el inmueble sobre el que recae la hipoteca es vivienda habitual y se adquirió antes de 2013, mantenerla nos reporta ventajas fiscales, ya que podemos deducirnos cada año un 15 por ciento de una cuota máxima de 9.040 euros); así como  unos costes de cancelación anticipada en el contrato, pueden  penalizar la anticipación.

  1. Planificación

No hay que tomar decisiones de gastos o inversión llevados por la euforia. Al contrario. Lo más importante es analizar qué queremos obtener con ese dinero y tener claro el riesgo que queremos asumir.

Por norma general, una alta rentabilidad entraña un mayor riesgo. Así, tener claro el riesgo que estamos dispuestos a asumir resulta determinante para elegir el producto financiero que mejor se adecúe a nuestros deseos y necesidades.

  1. Diversificación

Para muchos expertos, gastar o invertir todo el premio de golpe es un error. Según ellos, lo ideal es hacer un gasto inicial y reservar un parte por si surgen nuevas e interesantes oportunidades más adelante. Igualmente, puede resultar conveniente reservar una parte del premio a mantener cierto grado de liquidez, para poder hacer frente a imprevistos.

Muchos aconsejan diversificar la inversión en distintos productos para ‘jugar’ con el binomio rentabilidad-riesgo. Un ejemplo podría ser invertir una parte en un depósito, producto que tiene menor riesgo pero también una rentabilidad inferior, y destinar otra parte a otro tipo de productos que proporcionen una mayor rentabilidad, eso sí, con un mayor riesgo.

A la hora de invertir en los mercados financieros es importante establecer el horizonte temporal: corto, medio o largo plazo. Porque no es igual invertir para obtener ganancias a corto plazo, que para ver rentabilidades a cuatro o cinco años o incluso pensar más a largo plazo. Cuanto más a largo plazo, podemos asumir más riesgo para buscar rentabilidades mayores.

  1. Asesórate

Ante cualquier duda o indecisión, cuenta con la ayuda de un asesor financiero. Él te ayudará a diseñar una estrategia personalizada en función de tus necesidades y objetivos. También el asesoramiento fiscal y legal nos puede ayudar a determinar en qué casos merece la pena liquidar algún préstamo o amortizar la hipoteca.

Además, si te preocupa garantizar el futuro económico de tu familia, valora la posibilidad de contratar un seguro de vida. Con este tipo de productos refuerzas la seguridad económica de los  que más te importan en caso de que alguna eventualidad te impida seguir cuidando de ellos. Además, muchos de ellos ofrecen coberturas adicionales, como es el caso del seguro Tu Vida. ¡Te invitamos a que lo conozcas!

 

 

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