En Tu Vida On nos preocupa tu bienestar en todos los ámbitos de la vida: personal, familiar, profesional, entre muchos otros. En ese sentido, para garantizar tu bienestar y el de los tuyos, ya son muchos los posts que hemos dedicado a hablar de ciertos riesgos, cómo prevenirlos y cómo cubrirlos con, por ejemplo, seguros de vida para mujeres

Así, hoy dedicamos la entrada de nuestro blog a hablar de prevención de riesgos laborales. Porque para gozar de bienestar, no solo físico, también psicológico, debemos atender a ciertas medidas de prevención en todos los contextos de nuestra vida y, también, en el trabajo.

De este modo, la prevención de riesgos laborales es una cuestión que nos debe atañer a todos, tanto a empleadores como a empleados. Todo trabajo entraña una serie de riesgos, incluso el trabajo más aparentemente ‘inofensivo’. No hace falta manejar maquinaria pesada para correr riesgos que dañen nuestra salud.

En este sentido, es importante conocer los tipos de riesgos laborales que existen, para poder observar medidas orientadas a la prevención y, en caso de que tengan lugar, encontrar rápidamente la mejor solución.

  1. Riesgos físicos

Aunque no son los únicos, sí son los más habituales dentro de las siniestralidades que se registran. Y estos no solo se presentan en profesiones con escenarios de trabajo en condiciones peligrosas. También estar expuesto, por ejemplo, a ruidos excesivos, representa un riesgo físico para nuestra salud.

La exposición continuada a ruidos muy elevados hace que se activen células capilares que podrían provocar la pérdida de capacidad auditiva. Así, las empresas deben implementar todas las medidas de seguridad necesarias para evitar este riesgo, pero, lo que es igual de importante, los empleados deben observarlas.

La iluminación también es un factor que debemos tener en cuenta. Una inadecuada iluminación podría provocar accidentes laborales o problemas visuales.

También destacan los riesgos que pueden ocasionar unos inadecuados niveles de humedad, de temperatura o de radiación. Exceso de frío, calor, humedad o ionización podrían desembocar en problemas físicos tras exposiciones prolongadas.

  1. Riesgo químico

 Existen riesgos por el manejo o exposición a productos químicos. Su inhalación, ingestión o absorción puede provocar graves daños a nuestra salud. Además, se ha de tener especial cuidado si sospechamos que padecemos algún tipo de intolerancia o alergia, pues podríamos sufrir procesos de asfixia.

En este sentido, es primordial el uso de equipo adecuado (guantes, mascarillas, trajes especiales, etc.).

En algunos centros de trabajo como pueden ser hospitales, laboratorios o centros de investigación, además, hemos de ser muy conscientes de otro riesgo, el biológico, producido por agentes patógenos, como pueden ser los parásitos, las bacterias, los virus o los hongos. Tanto por contacto como por aspiración pueden provocar distintas enfermedades. En este sentido, además de seguir escrupulosamente las medidas de prevención, deberíamos realizarnos controles médicos que incluyan vacunas y pruebas médicas específicas.

  1. Riesgos ergonómicos

 Ligados a trabajos sedentarios y de repetición, son muy numerosos hoy día. Un dato lo confirma: el 60%  de las enfermedades laborales se asocian a estos riesgos, de los cuales, un 25% se refiere a la manipulación de cargas.

Los factores que influyen en este riesgo son una mala higiene postural, movimientos repetitivos o levantamientos de peso excesivo, lo que provoca daños físicos que, de no ser atajados a tiempo, terminan por volverse crónicos.

Por ello, es muy importante mantener la postura adecuada tanto para levantar cargas, como para estar sentados frente a un ordenador o para estar en una cadena de ensamblaje, por ejemplo.

  1. Riesgos psicológicos

 Son los que se asocian al cansancio, a la fatiga, al estrés, a la rutina… En este sentido, las empresas deberían promover, y nosotras acogernos, a medidas orientadas a mantener horarios que permitan conciliar la vida laboral con la personal. Asimismo, descansos frecuentes, al menos cada seis horas de trabajo, o el desarrollar nuestra actividad en un buen ambiente laboral contribuye a reducir estos riesgos.

  1. Riesgo mecánico

 Este se da cuando se trabaja en situaciones de riesgo como superficies inseguras, con equipos en mal estado o con herramientas inadecuadas. En estos casos, debemos exigir a la empresa material en condiciones de utilización óptima y, por supuesto, emplearla siempre.

  1. Riesgos ambientales

 Son los relacionados con el clima y la naturaleza, como puedan ser las inundaciones, lluvias, tempestades, terremotos y maremotos, erupciones volcánicas… Ante ellos, lo único que cabe es la prevención y actuar siempre con precaución y prudencia.

Así, pues, analiza si en tu puesto de trabajo se observan todas las medidas necesarias para prevenir los riesgos laborales de tu profesión. Las empresas están obligadas a garantizar un entorno seguro en este sentido a sus trabajadores, quienes también tienen la responsabilidad de deber observar cada una de las medidas de prevención.

No obstante, un objetivo ‘0 accidentes’ es imposible y, aunque no sea grave, seguro que afecta no solo a tu bienestar, sino también al de las personas que dependen de ti. En este sentido, podemos tratar de revenir esos riesgos con seguros que ofrezcan coberturas de asistencia ante supuestos que nos impidan cuidar de los nuestros. Tu Vida es uno de los mejores seguros de vida para mujeres y ofrece este tipo de coberturas, prestando asistencia a tus hijos o padres dependientes ante supuestos como accidente u hopitalización. ¡Te animamos a que eches un vistazo a todo lo que ofrece!

 

 

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