El estrés no es solo una enfermedad en sí misma, sino que constituye un factor de riesgo para padecer otras dolencias. Si sufres estrés, sufres más riesgo de padecer algún evento cardiovascular. En este sentido, te animamos a realizar ejercicios de mindfullness. Igualmente, si ves que tus niveles de estrés son elevados, valora la contratación de un seguro de vida para mujeres que cubra la protección de los tuyos en caso de que a ti te ocurriera algo.

Seguro que muchas de vosotras, en algún momento de vuestra vida, habéis sufrido ciertos niveles de estrés. ¿Pero tenéis claro qué es el estrés? Este se define como la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.

¿Y qué lo provoca? En menor o mayor medida, el estrés se produce según la capacidad de respuesta que tiene cada persona a un estímulo exterior, más o menos intenso. Si no tenemos la capacidad de respuesta adecuada, es decir, si no sabemos adaptarnos a esa situación y enfrentarnos a ella, ello constituye un factor de riesgo cardiovascular.

No obstante, la Fundación Española del Corazón apunta que “la relación entre el estrés emocional y los eventos coronarios mayores ha sido establecida hace ya mucho tiempo y ha sido instintivamente aceptada”. Así, la institución señala que “la verificación de esta presunción se ve obstaculizada porque no existe un test científico para cuantificar el grado de estrés emocional. Por ejemplo, se ha demostrado que existe un aumento del riesgo de infarto agudo de miocardio (doble de lo normal) durante las dos horas siguientes a un episodio significativo de alteración emocional”.

Muchos estudios apuntan que las personas con un perfil psicológico tipo A, caracterizados por ser individuos muy competitivos, muy autoexigentes, apegados al trabajo y obsesionados con el éxito, tienen un mayor riesgo de sufrir un episodio cardiovascular.

Según confirma el doctor Alfonso Valle Muñoz, jefe de Servicio del Hospital Marina Salud de Denia, en Alicante, las características de la personalidad tipo A se orientan hacia:

  • La velocidad, la impaciencia, la irritabilidad… Siempre tienen prisa.
    Estilo dominante y autoritario.
  • Dificultad para conocer y expresar las emociones.
  • Actitud hostil, dura, competitiva.
  • Gran implicación en el trabajo, con tendencia a la actividad permanente. Consideran el descanso o el ocio como pérdidas de tiempo.
  • Preocupación por el rendimiento y los resultados finales, más que por el disfrute de la actividad mientras se realiza.
  • Pocos intereses y relaciones personales al margen del trabajo.

Seguro que a medida que has ido leyendo, te has ido analizando. Si eres de las que coincide con este perfil, quizá convendría poner en marcha mecanismos que te ayuden a rebajar los niveles de estrés y con ello, los riesgos de padecer algún episodio cardiovascular.

Algo que te puede ayudar a alcanzar este objetivo es poner en práctica técnicas de mindfullness orientadas a mejorar la salud, tanto física como psicológica.

El mindfulness parte de la meditación tradicional, pero no es lo mismo. La diferencia radica en que la meditación pretende lograr un estado de atención centralizada en un pensamiento o sentimiento, un objeto, la concentración propiamente dicha, o algún elemento de la percepción como puede ser, por ejemplo, la respiración o los latidos del corazón. No obstante, el estado al que se llega en ese momento de concentración se experimenta en el momento en que se realiza, aspirando a un ‘paréntesis’ de pensamientos nocivos.

Por su parte, el mindfullnes tiene por objetivo mejorar la calidad de vida de las personas en unos términos muy concretos. ¿Cómo? Logrando un profundo estado de conciencia durante la sesión, conseguir que nuestra conciencia se relaje y no elabore juicios de nuestras sensaciones, sentimientos o pensamientos y saber qué ocurre en nuestro fuero interno a través de la gestión de los procesos atencionales. Así, el mindfullnes, digamos que separa a la persona de sus pensamientos, para que pueda reconocerlos y cuestionar patrones mentales, dando una mayor importancia al ‘aquí y ahora’ mediante una atención total al momento presente.

La siguiente pregunta que seguro que te estás haciendo es ¿cómo lo practico? Lo primero que debemos hacer es concentrarnos en nuestra respiración, pero sin pensar en ella. Debemos centrarnos en reconocerla y dejarla fluir por todo el cuerpo. Una vez alcanzado ese nivel de conciencia, podemos proseguir emitiendo un ‘mantra’, palabra o frase corta que, repetida de forma constante, induce a la relajación. El habitual “ohm” o también un “estoy bien”. Podemos emitir el mantra tanto mentalmente como de viva voz. Ese mantra deberá ir acompañado de la visualización de una imagen que nos relaje y nos produzca bienestar.

Los beneficios de practicar mindfullness son variados. Según una investigación publicada por el Journal of Internal Medicine, “practicar media hora de mindfulness diaria alivia los síntomas de trastornos como la depresión, el estrés o la ansiedad”. Asimismo, el estudio recoge que el nivel de meditación que se realiza practicando mindfullnes contribuye a mejoras en la memoria, la capacidad de concentración, la autoconciencia y la inteligencia emocional, del mismo modo que se asocia con la optimización de los recursos del sistema inmune.

Si sufres ciertos niveles de estrés, desde Tu Vida On te animamos a que pongas en práctica técnicas como el mindfullnes para reducir el riesgo de sufrir algún tipo de evento cardiovascular. Tu salud seguro que te importa, no solo por ti, sino por las personas a las que quieres y dependen de ti.

En este sentido quizá te resulte interesante valorar la contratación de un seguro de vida para mujeres que garantice el bienestar de los tuyos en caso de que tú no puedas proporcionárselo. Un ejemplo puede ser Tu Vida, que además de las coberturas de un seguro de vida, ofrece coberturas adicionales que te pueden resultar de interés.

 

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