Te ilusionas al pensar en los días que pasarás con tus seres queridos, pero cuando se lo cuentas a tus hijos adolescentes te dice que no quiere ir. A todos nos ha pasado el querer alejarnos de nuestros padres y comenzar a experimentar una mayor autonomía.

Cuando nos muestra su necesidad de independencia, solamente podemos escuchar sus pensamientos y aceptar que ya no es el niño pequeño al que llevábamos a todos lados.

¿Están preparados para quedarse solos?

Antes de tomar esta decisión, debemos ser sinceros con la respuesta. Nuestro hijo no estará preparado para estar solo durante muchos días si no hace caso de las reglas que tenemos en casa, llega siempre tarde o no ayuda en las tareas domésticas. Si queremos disfrutar de unas vacaciones tranquilas y seguras, debemos saber que el hogar se queda en manos de un hijo responsable. Y si es para un período largo de tiempo, lo apropiado es que el adolescente se haya quedado en casa solo en otras ocasiones.

Dejar a nuestro hijo en el domicilio mientras estamos fuera también depende de nuestra capacidad de delegar responsabilidades. La confianza mutua es indispensable si no se quieren tener sobresaltos a la vuelta de las vacaciones.

Antes de salir en busca del descanso que merecemos, anota el nombre y el número de teléfono del hotel en el que pernoctareis. De igual modo, es apropiado hacerle una lista para que tenga a la vista los números de familiares y amigos cercanos. Si ocurre algún imprevisto, sabrá a quién llamar. Recuerda a tu hijo que si se encuentra ante una emergencia grave debe llamar al 112.

El respeto a las normas de convivencia

Es muy importante dejar claro qué normas deben seguirse y establecer límites como, por ejemplo, la celebración de fiestas en casa. Debe aceptar el hecho de mantener las reglas de convivencia que realiza de manera habitual, como no poner la música alta para respectar la convivencia con los vecinos.

Las reglas de seguridad son primordiales para evitar contratiempos. Deja claro que no puede decir a un desconocido que se encuentra solo en casa y que no debe abrir la puerta a alguien que no conozca.

La independencia que otorgamos a nuestro hijo en vacaciones servirá para que madure y aprenda a tomar sus propias decisiones. Se dará cuenta que ser responsable de sus actos y de sí mismo no es tarea sencilla. Ganará en experiencia a la par que echa de menos la seguridad de tenernos cerca.

La confianza será el pilar para no llevarnos un disgusto a nuestra vuelta. Mantened el contacto diario, ya sea a través de una llamada o por mensajes, e irá todo rodado. Serán unas vacaciones inolvidables para ambos.

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