Como hemos comentado varias veces en este blog, nuestro hogar es la ubicación principal donde sufrimos accidentes que normalmente se producen en forma de heridas leves. Este tipo de heridas son consecuencia directa de dañar las capas blandas de la piel y se reparan aplicando primeros auxilios básicas.

Para no correr ningún riesgo, nuestra recomendación es que siempre tengas en casa un botiquín para poder atajar no solo las heridas leves sino también algunas más moderadas como lo puede ser un corte pequeño y así poder evitar una posible infección.

¿Qué tipos de herida existen?

Lo más importante a la hora de tratar una herida es saber a qué te estas enfrentando, cómo se ha producido y si es posible que tenga implicaciones importantes para la salud. Si hablamos de una herida importante, como lo puede ser una posible fractura de un hueso, lo mejor es que consultes con un profesional o acudas directamente a urgencias. En términos generales, los expertos de la salud clasifican las heridas de la siguiente forma:

Heridas agudas o crónicas: Una herida se clasifica como aguda siempre que su proceso de sanación conlleve un periodo de recuperación corto, el tiempo de cicatrización dependerá de la gravedad de la herida y de la capacidad de regenerar la piel que tenga esa persona. Toda aquella herida que pueda llevar tiempo en sanar y conlleve riesgo de infección a la hora de su sanación será categorizada como crónica. En este caso y como hemos comentado previamente, te recomendamos que acudas a tu centro de salud.

Heridas abiertas o cerradas:  La principal diferencia entre estas dos categorías es el grado de exposición de los tejidos. Si en una herida los tejidos subyacentes están expuestos al medio ambiente las categorizaremos como heridas abiertas. De forma contraria, siempre los tejidos no queden expuestos hablaremos de heridas cerradas.

Heridas limpias o contaminadas: En función de si una herida contiene elementos extraños en su interior hablamos de heridas limpias o contaminadas. Una herida limpia es toda aquella herida que no presenta elementos externos en su interior. Si esta contiene fragmentos de cualquier material o bacterias será clasificada como contaminada o incluso como herida infectada y puede suponer un riesgo para la salud.  Por ejemplo: si te has caído en un terreno de tierra, o piedras, es posible que dentro de tu herida haya elementos externos que la contaminen, pudiendo potenciar el riesgo de infección.

Causas más comunes de las heridas

Al empezar este post, comentábamos que es en nuestro hogar donde se producen la mayoría de las heridas. En esta línea las estadísticas señalan hacia las manos y los pies como principales áreas afectadas. Por poner un ejemplo ¿quién no se ha quemado alguna vez cocinando? También debemos tener en consideración a la hora de hablar de heridas nuestros propios condicionantes, o lo que es lo mismo, aquellas circunstancias que podemos tener que no son consecuencia de un accidente, como puede serlo la hemofilia. En cualquier caso, según las causas que puede ocasionar una herida hablamos de:

  • Heridas punzantes: Categorizamos como heridas punzantes todas aquellas heridas ocasionadas por elementos punzantes como clavos, anzuelos o agujas. Conllevan riesgo elevado de infección.
  • Heridas cortantes o incisas: Estas heridas se caracterizan por la variabilidad de la hemorragia que producen, pudiendo ser escasa, moderada o abundante en función del elemento cortante, el área en el que se produce y la cantidad de vasos sanguíneos seccionados. Suelen producir heridas limpias.
  • Heridas contusas: es toda aquella herida producida por golpes con objetos contundentes como palos puños u cualquier otro objeto duro. Cabe destacar que este tipo de herida, suele producir hematomas.
  • Heridas laceradas: Las heridas laceradas o laceraciones son todas aquellas heridas que presentan desgarramiento de los tejidos, producidos por objetos con bordes irregulares (cuchillos dentados o latas son ejemplos de laceraciones producidas en el hogar).

¿Qué elementos debe tener mi botiquín en casa?

Como sabes, contar con tu propio kit de primeros auxilios o botiquín es algo básico, por ello en Tu vida ON queremos contarte los elementos básicos que debes incluir en este kit de emergencias.

Lo primero que debes tener en mente son los antisépticos, estos serán un elemento básico para prevenir infecciones. Los más habituales y recomendados por la Cruz Roja son:

  • Tijeras
  • Gasas y vendas
  • Tiritas
  • Esparadrapo
  • Guantes de látex
  • Alcohol 96º
  • Termómetro
  • Suero fisiológico
  • Clorhexidina
  • Yodopovidona o povidona yodada
  • Jabón

Una recomendación generalizada y muy recomendable a la hora de establecer un botiquín doméstico es incluir fármacos. No obstante debes tener en cuenta que estos no son 100% necesarios, y además siempre deberás visitar a tu médico para que te recomiende los mejores para tu caso. Los más habituales son:

  • Analgésicos (Aspirina, Paracetamol…) sirven para aliviar el dolor y bajar la fiebre.
  • Antiinflamatorios, recomendables en el caso de contusiones.
  • Crema para quemaduras. Recuerda que solo debes usar este tipo de cremas para quemaduras de primer grado muy leves.
  • Crema para picaduras.

Puedes descargarte este útil póster y colgarlo en tu nevera, para que no te dejes nada fuera de la lista para tu nuevo botiquín familiar.

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