Hemos ido a las bodas del grupo de amigos de siempre, nuestros hijos juegan juntos y los planes pasan por ir al parque y no a las discotecas. Nadie es joven eternamente y hay señales que nos indican que algo está cambiando. ¿Reconoces alguna?

Te haces mayor cuando…

1. No estás a la moda

Es momento de asumirlo. No pasa nada por reconocer que no sabemos qué grupos están de moda o quién es el cantante que ha formado tanta fila para entrar a un concierto. Si conocemos a los que mandan en las listas de popularidad es por nuestros hijos, sobrinos o nietos.

2. Empiezas a entender a tus mayores

Parece que fue ayer cuando no entendíamos lo que nos decían nuestros padres y nuestros abuelos. Hasta no hace mucho, nos aburríamos escuchando sus historias y no comprendíamos tantas reflexiones sobre la vida. Y ahora lo vemos: ellos tenían razón.
Los momentos con ellos ahora son pura diversión y disfrutamos teniendo una gran conversación, con una buena copa de vino de por medio.

3. El descanso es peor

El descanso cambia a medida que nos hacemos mayores. Por la noche nos despertamos más veces y nos levantamos temprano sin necesidad de despertador. Ya quedan muy lejos los fines de semanas apareciendo a las 2 de la tarde en el comedor de la casa de nuestros padres.

Quién nos iba a decir hace unos años que para poder dormir por la noche huiríamos de las siestas largas, evitaríamos beber mucha agua poco antes de acostarnos y dejaríamos de lado los móviles una vez tumbados ya en la cama. Pero es imprescindible llegada una edad.

4. Las resacas son insoportables

La acumulación de toxinas aumenta con los años y cuesta más eliminarlas de nuestro organismo. O lo que es lo mismo: la resaca es mayor y nos hace recordar que no somos tan jóvenes como antes.

5. La experiencia

Si hay algo que hemos ido sumando con el paso del tiempo es experiencia. Todos los errores del pasado han sido grandes lecciones que nos sirven para afrontar los problemas del presente y ser mejores personas.

¿Recuerdas cuando pensaste que no podías superar un obstáculo? Nada pudo contigo y superaste todos los desafíos con maestría y ahora tienes la oportunidad de aconsejar a los más jóvenes.

6. Te preocupa el futuro

Piensas en lo que dejarás a tus descendientes y en la importancia del ahorro. Los gastos son los necesarios y tienes claro que no se puede derrochar dinero.

Los años pasan, pero no las ganas de seguir viviendo y disfrutando del día a día. La edad, más allá de números, es una actitud ante la vida. Es momento de hacer lo que siempre deseaste. ¡Que nada te pare!

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