La protección y el cuidado de nuestros seres queridos es nuestro objetivo diario. Ya no solamente nos encargamos de la atención de nuestros hijos, sino que también cuidamos de nuestros padres. Su bienestar es una gran preocupación, pero las obligaciones como el trabajo impiden cuidar a nuestros mayores en casa como merecen. Por ello, se llega a la conclusión de que lo mejor para ellos es una residencia aunque esto nos cree ciertas dudas y miedos tales como: ¿Son seguras? ¿Creerán que ya no les queremos?

Ventajas y desventajas

Pros

Son muchas las ventajas de las residencias de mayores, por ejemplo:

  • Un nutricionista se encarga de elaborar y planificar diariamente el menú más adecuado para la edad de los residentes, atendiendo en todo momento sus necesidades alimenticias.
  • Son supervisados permanentemente por personal cualificado. Las residencias cuentan con médicos, enfermeros, auxiliares y cuidadores, por lo que están siempre acompañados, algo que es imposible cuando viven solos en casa. Lo más importantes es que se sienten escuchados y cuidados, tanto por el personal como por sus compañeros residentes. ¿Qué mejor que tener cerca amigos con los que compartir aficiones? En una residencia tendrán la posibilidad de hacerlo.
  • La actividad recreativa es muy amplia en un centro de mayores. Uno de los grandes objetivos es la estimulación mental y el ejercicio, el cual es adaptado a las características físicas de cada persona. Nos encontramos con residencias que realizan actividades y excursiones al aire libre, y otras que cuentan en sus instalaciones con piscinas, donde se trabaja para mejorar su movilidad.
  • La libertad de movimiento es total, ya que es un lugar adaptado para todo tipo de dependencia. Pueden moverse por todas las zonas que deseen sin ningún tipo de restricción.

Contras

Por el contrario, entre las desventajas podemos hablar de las siguientes:

  • Cada persona tiene una reacción diferente ante un mismo suceso. Los sentimientos y las emociones no son una fórmula matemática exacta, sino que cada uno amamos y pensamos de una manera. Por ello, para algunas personas mayores estar en una residencia merma su autoconfianza y pueden llegar a pensar que están ahí porque ya no son queridos por sus familiares. Su sensación es de ser una carga familiar. Todo ello deriva en depresiones que afectan a su salud. Para evitarlo, hay que hablar con ellos y explicarles los motivos por los que una residencia para mayores es la mejor opción.
  • Si el centro está lejos de la vivienda de los familiares, la distancia se vuelve una desventaja. ¿A quién no le gusta ver a sus mayores cada día? No hacerlo es una razón de peso a tener en cuenta.

La decisión de acudir a un residencia debe tomarse teniendo en cuenta las necesidades que no pueden ser atendidas en casa. Para cuidar de una persona mayor se necesita de un tiempo, que en ocasiones es ocupado por el trabajo y por los hijos y, que por lo tanto, no puede ser destinado a otros fines. Además, son muchos los que que viven solos y no se relacionan, por lo que vivir en un centro les va a permitir compartir sus experiencias personales con otras personas de su misma edad. Lo más importante es su bienestar y que reciban en todo momento el mejor trato. Nuestros mayores nos han dado mucho y merecen ser felices.

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