¿Has notado que cuando acaricias a un animal te sientes mejor? El amor sin límite que nos entregan nos ayuda a estar bien y a sentirnos felices. Las mascotas cambian nuestra vida aportando beneficios físicos y emocionales. De todo ello se pueden ver favorecidas las personas mayores. ¿Quieres conocer cómo?

Ventajas de tener un animal en casa

Si la mascota elegida es un perro, la salud física mejora desde el momento en el que tenemos la obligación de sacarle a pasear para que haga sus necesidades. Los mayores independientes y sin limitaciones cumplen así con el consejo médico de ser personas activas y moverse un mínimo de 30 minutos al día. Se ha demostrado que los dueños de animales visitan menos al médico y, si caen enfermos, se recuperan más rápido. Además, sirve para que salgan de casa, no se encierren en su mundo y se relacionen con su entorno.

Por la necesidad que tienen de jugar,además de los perros, otros animales como los gatos consiguen que su dueño tenga una presión arterial más baja, mejoren los niveles de colesterol y la frecuencia cardiaca disminuya. Todo ello se traduce en una mayor esperanza de vida.

Las ventajas también guardan relación con la salud emocional. Cuidar de una mascota supone decir adiós al estrés debido la interacción. Asimismo, gracias a las caricias el cerebro libera endorfinas, lo que se traduce en una mejor salud mental. No es casualidad que las personas que tienen un animal cerca presenten una menor tasa de depresión.

Teniendo una mascota en casa, los mayores no se sienten solos y tienen un propósito por el que vivir: cuidar a su pequeño amigo peludo. Y, por si fuera poco, se olvidan de sus problemas físicos, de las pérdidas sufridas y del envejecimiento. Increíble, ¿verdad?

Todas estas ventajas superan los miedos que puedan tener los mayores; los pros tienen más peso que el miedo al adoptar a un animal. La persona mayor necesita el apoyo de su entorno y no pensar que le resultará imposible cuidar de una mascota porque siempre habrá alguien dispuesto a echarle una mano. Es esencial elegir la ideal, la que más se adapta a las características de cada persona y a su estilo de vida. Por ejemplo: un gato es muy independiente y los conejos requieren de menos cuidado que un perro.

Terapias con mascotas

Son muchas las residencias que han incorporado a su programa la caninoterapia. Es una rama de la zooterapia que se define como una metodología clínica alternativa que implica el uso de perros entrenados para ser auxiliares en el tratamiento de patologías físicas, psíquicas y conductuales del ser humano.

Es frecuente que las personas mayores que residen en estos centros presenten problemas de salud y sociales, o episodios de depresión por no sentirse queridas. Se aíslan y abrazan la soledad, pero una terapia con perros puede cambiar todo a mejor.

Los animales no juzgan, simplemente muestran su cariño sin importarles nada más que dar amor y recibirlo. Los ancianos echan de menos el contacto físico con otros y ésto se ve solventado con las caricias a las mascotas. Los juegos invitan a moverse y proporcionan una estimulación mental a través del olfato, el oído, la vista y el tacto. Tantos beneficios para la salud son sinónimo de una menor necesidad de medicación.

Las mascotas nos hacen reír y nos consuelan en los peores días. Los dueños vivimos más años y, por descontado, más felices. Es decir, estamos de mejor humor y tenemos una mayor autoestima. Adoptar un animal es darle una vida plena mientras en la nuestra no paramos de notar mejorías.

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