Es la pregunta que en su momento se hizo Eva. Finalmente optó por un centro de día para su madre, Begoña. A continuación, nos cuenta su experiencia.

Si tienes padres entrados en la tercera edad, una de las cuestiones que te planteas es cómo están mejor atendidos. Sobre todo si la edad ya les ha hecho en cierta medida dependientes. ¡Y si todo el mundo en casa trabaja, ya ni te cuento!

¿Residencia? ¿Personal en casa? ¿Centro de día? Son preguntas que muchas de nosotras nos hemos hecho. Eva, en su momento y tras mucho valorar la situación, optó por un centro de día para su madre, Begoña, una mujer de 77 años que sufre ya ciertos achaques típicos de la edad. Begoña vive en casa de Eva, quien trabaja en jornada partida, por lo que, de lunes a viernes, Begoña acude a un centro de día en el que recibe la atención y el cuidado que requiere.

Eva nos explica que decidió llevar a su madre a este tipo de centros, “no solo por buscarle un lugar donde dejarla mientras trabajo, sino por la atención especializada que recibe y como fórmula de socialización”, cuestión que, a medida que pasan los años, no se debe descuidar.

En opinión de Eva, desde que su madre acude al centro, hace ya un año y medio aproximadamente, ha observado en ella “notables mejoras en cuanto su autonomía”. Y es que Begoña realiza ejercicios físicos adecuados para su edad en este sentido, siempre supervisados por especialistas. Además, recibe sesiones de fisioterapia dirigidas a aliviar los dolores de una operación de cadera de la que aún se está recuperando.

Asimismo, Eva nos comenta que cree que “es bueno para la cabeza”. No solo por las actividades que les hacen ejercitar la mente, sino también por “estar rodeados de personas afines”. Para muchos de los mayores que acuden al centro, este constituye su segundo hogar. “Yo veo que mi madre siente el centro como yo de pequeña sentía mi colegio, un lugar donde realizar actividades rodeada de mis amigas”, nos cuenta Eva.

Y es que la soledad y el aislamiento son uno de los problemas que más afectan a la calidad de vida de las personas mayores, sobre todo a medida que los problemas de movilidad o dependencia van limitando a nuestros mayores la capacidad de desenvolverse con autonomía.

Eva, además, valora mucho la información y los consejos que el centro brinda a los familiares para que estos proporcionen a sus mayores los cuidados necesarios de forma adecuada. “Qué hubiera hecho yo sin esos consejos tras la operación de cadera”, subraya.

Begoña asiste a un centro concertado, por el que abona unos 400 euros al mes -precio que suele variar en función de la Comunidad Autónoma-. No obstante, existen también centros de día públicos (gratuitos), así como privados, en los que los costes corren en su totalidad a cargo del mayor o de sus familiares.

A la hora de elegir también debemos atender a la autonomía de nuestro mayor, pues estos centros se pueden dirigir a válidos, asistidos o mixtos.

E, importante, independientemente del tipo de centro que sea, siempre debe estar debidamente autorizado por la Comunidad Autónoma.

Desde Tu Vida On queremos ser tu apoyo a la hora de cuidar de quienes más te importan. En ese sentido, esperamos que la experiencia que Eva ha compartido con nosotros te sea de utilidad a la hora de valorar qué cuidados dar a tus mayores. Del mismo modo, si algo te ocurriese a ti no pudieras atenderles como se merecen, ten en cuenta que existen seguros que se ocuparían de brindarles la atención que requiriesen en el caso, por ejemplo, de que sufras un accidente que conlleve hospitalización. Es el caso del seguro Tu Vida, al que te invitamos que eches una ojeada.

 

 

 

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