Se dice que la mejor forma de combatir a un adversario es conocerlo. Por ello es muy importante realizarse autoexploraciones en las mamas, porque, si el mal se detecta en una fase inicial, su tratamiento será más efectivo. Estas autoexploraciones no deben sustituir las consultas medicas anuales que toda mujer debe realizarse hasta los 55 años, pasando a dos consultas al año a partir de esa edad.

La detección precoz de tumores mamarios es determinante para hacer frente al desarrollo de la enfermedad. Todos conocemos casos en los que, como se suele decir, “si se lo hubieran cogido antes…”. Y es que detectar un tumor en una fase inicial es importante para un mejor pronóstico. Además, en el caso de tumores de mama, una detección precoz permite intervenciones quirúrgicas con menos secuelas.

Para esta detección precoz resulta esencial hacerse una autoexploración periódica. ¿Cómo hacerlo? Es sencillo. Siguiendo los pasos que explicamos a más adelante en el post, serás capaz de detectar algunas alteraciones que pueden hacerte sospechar de la presencia de un tumor. A continuación te detallamos 6 síntomas que deberían conducirte a una cita con tu ginecólogo:

Síntomas del cáncer de mama

Antes de empezar esta autoexploración, tienes que tener en consideración:

  • Si aún tienes la menstruación, debes realizar la exploración de tres a cinco días despues de terminar el ciclo menstrual.
  • Si te encuentras en la menopausia, debes realizarla en mismo día de cada mes.

PASOS EN LA AUTOEXPLORACIÓN

  1. Colócate frente al espejo con el pecho totalmente descubierto, con los brazos colgando a lo largo del cuerpo. Debes observar si en las mamas aparecen depresiones o elevaciones anormales de la piel, si se han producido cambios de color en la misma, si la forma del pecho o del pezón ha variado, si se observan costras o retracciones en la areola o en el pezón o si observas cualquier tipo de cambio en relación a meses anteriores.
  2. Eleva los brazos hacia el techo y gira el tronco de lado a lado para seguir observando si se ha producido alguna de las alteraciones anteriormente citadas. A continuación, coloca las manos en las caderas ejerciendo presión y sigue observando si se ha producido alguno de los cambios mencionados.
  3. Tumbada en la cama, coloca la mano izquierda bajo la cabeza, y con la mano derecha palpa el pecho izquierdo, con los dedos juntos. Trata de ver si hay bultos o nódulos duros o si te duele al palparte en algún punto. Palpa todo el pecho, incluyendo la areola y el pezón. Haz lo mismo con el pecho derecho utilizando la mano izquierda y colocando la derecha bajo la cabeza.
  4. Extiende el brazo a lo largo del cuerpo y palpa el hueco de la axila deslizando la otra mano sobre las costillas de arriba a abajo. En este punto lo que tienes que observar es si hay ganglios que saltarán al desplazar la mano. A continuación, haz lo mismo en la otra axila.
  5. Aprieta con los dedos ligeramente los pezones y observa si sale alguna secreción o si ha cambiado de color o características.

 

Ante cualquier sospecha, acude al médico, ¡y no olvides someterte a una revisión anual!

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