En pleno ecuador del verano, ¿eres de las que aún no ha hecho una escapada? Si se aproximan tus vacaciones y aún no tienes claro qué hacer, te proponemos un plan alternativo a la playa que te ofrece bienestar y salud.

Un balneario puede ser una muy buena opción para disfrutar de relax y bienestar estas vacaciones, alejándose de la masificación de algunas de nuestras playas. Los balnearios ofrecen una gran cantidad de servicios para el cuidado de tu salud. Desde masajes hasta baños en aguas medicinales, los balnearios nos ofrecen la mezcla perfecta entre disfrute y bienestar.

Además, según la Asociación Española de Balnearios, las aguas mineromedicinales de los balnearios poseen unas características fisicoquímicas especiales que las dotan de valor terapéutico. Muchos balnearios cuentan con equipos médicos formados por especialistas que pueden prescribirte técnicas específicas de tratamiento para uso terapéutico. Así, si sufres alguna dolencia, pasar unos días en un balneario puede ser la mejor opción. Cada tipo de agua posee unas características físico-químicas especiales, que están reconocidas de forma oficial con el título de Aguas de Utilidad Pública por su valor terapéutico contrastado por expertos. Los especialistas médicos de los diferentes balnearios conocen las propiedades curativas de las aguas, siendo quienes prescriben los procedimientos adecuados para su uso terapéutico a través de técnicas específicas para el tratamiento. A continuación, te mostramos las principales aguas terapéuticas y los efectos tienen en nuestra salud.

Si padeces reflujos gastroesofágicos, dispepsia, reuma o alguna afección reumatológica, las aguas bicarbonatadas pueden resultarte beneficiosas, por su riqueza en sal de ácido carbónico.

Las aguas cálcicas son ricas en calcio, protegiendo el aparato digestivo. Además, tienen propiedades sedantes, antiespasmódicas, diuréticas y reductoras de la tensión sistólica. Así, están recomendadas para afecciones del aparato digestivo y de la degeneración ósea. También son buenas para aplacar afecciones cardiovasculares como el colesterol alto.

Por su parte, las aguas carbogaseosas actúan como un potente vasodilatador arterial, por lo que se recomiendan para afecciones del aparato circulatorio tales como hipertensiones, vasculopatías, etc.

Las aguas cloruradas son ricas en cloruro. Su acción es antiséptica, antiflogística y estimulante de la cicatrización. Resultan beneficiosas en el tratamiento de afecciones quirúrgicas traumáticas, reumatológicas, dermatológicas, respiratorias, neurálgicas y para problemas ginecológicos.

Si quieres adelgazar o padeces anemias ferropénicas, trastornos del desarrollo o hipertiroidismo, las aguas ferruginosas -con alto contenido en hierro bivalente-, pueden resultarte beneficiosas. Su acción activadora de la eritropoyesis y sus enzimas oxidantes las convierten en anti anémicas y reconstituyentes.

Las aguas fluoradas, ricas en flúor, protegen la estructura ósea (incluyendo la dental) y previenen la osteoporosis. Muy recomendadas para dolencias óseas.

Respecto a las aguas magnésicas -ricas en magnesio-, presentan una acción purgativa, ya que facilitan el tránsito digestivo y la función renal, así como una acción vasodilatadora. De este modo, están indicadas para tratar disfunciones digestivas, hepáticas y renales, así como para la prevención y tratamiento de la arterioesclerosis y enfermedades cardiovasculares.

Las aguas oligometálicas son aquellas que presentan concentraciones minerales muy bajas, pero que contienen componentes específicos activos de gran valor terapéutico. Tienen una acción diurética, favorecedora de la secreción de residuos y coadyuvante en la regulación del nivel de agua óptimo para el organismo. Son beneficiosas para tratar la litiasis, algunas afecciones renales o la retención de líquidos.

En cuanto a las aguas radiactivas, son aquellas que emiten radiactividad natural, desprendiendo partículas ionizantes debido a su contenido en gas radón. Resultan analgésicas y antiespasmódicas. En caso de afecciones psiquiátricas y cuadros de estrés, así como en caso de enfermedades articulares y reumáticas, procesos asmáticos y afecciones circulatorias, resultan beneficiosas. Además, aumentan la actividad tiroidea y mejoran la microcirculación en diabéticos.

Las aguas sódicas tienen una acción protectora hepática, colagoga, antitóxica y antiséptica, ya que dificultan el desarrollo de ciertos gérmenes. Se recomienda para heridas infectadas y procesos catarrales, pues ayuda a eliminar secreciones bronquiales. Además, relajan la musculatura y ayudan a neutralizar de toxinas.

En las aguas sulfatadas predomina el anión sulfato asociado con cationes de calcio, sodio o magnesio. Estimulan las funciones orgánicas, especialmente en el aparato digestivo, además de descongestionar y purgar.

Por último, las aguas sulfuradas, por su gran capacidad óxido-reductora sistemática, están indicadas en dolencias reumáticas, dermatológicas, ORL, y procesos respiratorios crónicos.

En definitiva, un balneario, además de ser una fuente de relax y bienestar, es una opción de salud. Por ello, si no tienes la oportunidad de hacer una gran escapada este verano, aprovecha los tratamientos que te ofrecen estos lugares, date un relajante baño, tu salud lo agradecerá.

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