Seguro que para muchas de vosotras, todos los lunes tienen cierto componente de ‘bajón’. ¿Y hoy? ¿Os resulta especialmente triste? Si es así, tiene una explicación. Hoy ‘celebramos’ el denominado Blue Monday, el día más deprimente del año.

Este triste día se conmemora desde que en 2005, Cliff Arnal, investigador de la Universidad de Cardiff, en Reino Unido, desarrollara una fórmula matemática para determinar cuál es el día más triste del año. La investigación fue financiada por la compañía Sky Travel, que aprovechó el estudio para lanzar una campaña publicitaria.

Así, desde hace catorce años, el tercer lunes de enero es considerado el día más triste del año. A esta conclusión se llegó teniendo en cuenta variables como el clima, el dinero y el tiempo transcurrido desde Navidad.

La fórmula:                            1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA

  • donde C corresponde al clima.
  • D, a las deudas post navideñas.
  • d, a los ingresos de enero; y T, el tiempo transcurrido desde el final de la Navidad.
  • Por otro lado, I es el tiempo transcurrido desde que se intentó eliminar un mal hábito o cumplir con un nuevo propósito del nuevo año.
  • M, nuestro nivel de motivación.
  •  NA, la necesidad de actuar para cambiar algún aspecto de nuestra vida.

Si bien es cierto que la fórmula no cuenta con una base científica sólida, sí es cierto que la vuelta a la rutina, el mal tiempo o la cuesta de enero pueden provocar cambios anímicos.

Así, si hoy sientes cierta tristeza… será porque te impregna el espíritu del Blue Monday. ¡Mañana habrá pasado! No obstante, si llevas una temporada en la que parece que arrastras la tristeza día a día, analiza la situación. Si tu estado de ánimo es bajo o irritable, si tienes problemas para dormir o duermes demasiado, si tu apetito se ha modificado, si te falta energía y siempre estás cansada, si has dejado de quererte o sientes culpa, si no sientes motivación por nada… quizá padezcas cierto grado de depresión.

Sentirse ‘plof’ de vez en cuando es algo normal, pero cuando este estado de ánimo se ancla en nuestro día a día, debemos prestarle atención, pues la depresión es una enfermedad grave que requiere tratamiento.
Según el National Institute of Mental Health (NIMH) de Estados Unidos, existen diferentes tipos de depresión:

1. Depresión grave. Sus síntomas son severos y afectan a nuestra capacidad, nos solo de trabajar o estudiar, sino de dormir, comer… y hasta de disfrutar de la vida.

2. Distimia o trastorno distímico. Se dan síntomas de depresión que duran mucho tiempo, hablamos de un par de años incluso más, pero son menos graves que los de la depresión grave.

3. Depresión leve. Los síntomas son los mismos que en los tipos anteriores, pero se dan con menor intensidad y pueden durar menos tiempo.

Y ahora te preguntarás… ¿por qué puede darse este mal? Puede darse por diferentes factores o una combinación de los mismos: el componente genético -antecedentes familiares-, el funcionamiento químico del cerebro o el estrés.

La depresión afecta de diferente forma a hombres y mujeres. Las mujeres solemos padecerla con más frecuencia, quizá, por factores biológicos, hormonales o vinculados al ciclo menstrual. Los síntomas que suelen darse más en el caso de las mujeres son la tristeza, la culpa o el sentimiento de inutilidad. En el caso de los hombres, la depresión muestra síntomas más centrados en el cansancio, la irritabilidad o el enfado. Suelen ser más proclives a perder la motivación y el interés, tanto en el trabajo, como en aficiones que antes disfrutaban.

Así, pues, es importante ser consciente del problema y buscar tratamiento de la mano de un médico. Según el NIMH, el especialista en salud mental realizará una evaluación en la que deberá descartar otras cuestiones médicas que puedan tener los mismos síntomas que la depresión. Asimismo, valorará si alguna medicación que estemos tomando afecta a nuestro estado de ánimo. Es importante colaborar con el doctor a la hora de elaborar un historial de los síntomas: cuándo comenzaron, cuánto llevamos padeciéndolos o cómo de graves son, así como si existen antecedentes.

El especialista probablemente nos recete medicamentos antidepresivos para combatir los síntomas de la enfermedad, una tratamiento que quizá recomiende acompañar de psicoterapia, orientada a enseñar a la persona nuevas formas de pensar y de comportarse y que ayuda a cambiar los hábitos que pueden contribuir a la depresión.

Visto todo ello, tengamos en cuenta que la depresión es una enfermedad que puede ser grave, llegando a condicionar nuestra vida y la de quienes nos rodean. Puede ser motivo, hasta de incapacidad para poder trabajar, con lo que nuestro bienestar y el de los nuestros puede verse afectado. Desde Tu Vida On te animamos a cubrir ese riesgo. Muchos seguros de vida incluyen coberturas orientadas a dar soporte a este tipo de situaciones. Es el caso del seguro Tu Vida. Te invitamos a conozcas sus coberturas.

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