Seguro que el cáncer es una cuestión que alguna vez te ha rondado por la cabeza, bien por contar con antecedentes familiares, bien por haber conocido algún caso cercano en nuestro entorno o por los testimonios de figuras públicas que han divulgado el padecimiento de la enfermedad.

Quizá, el tipo de cáncer al que la mujer más teme sea el cáncer de mama. Y, efectivamente, es el tipo de cáncer que más afecta a las mujeres, pero también el que mayores estadísticas de supervivencia presenta gracias, sobre todo, a la atención que cada vez más préstamos a su detección precoz.

Pero no es el único cáncer al que las mujeres  debemos prestar atención. Los cánceres ginecológicos -de ovario, de útero y de cuello uterino- también tienen relevancia. Por ejemplo, el cáncer de ovario es el tercer tipo de cáncer más frecuente del aparato reproductor femenino, pero el que más muertes  provoca entre todos los mencionados. Según datos de la organización del Día Mundial del Cáncer de Ovario (WOCD por sus siglas en inglés), casi un cuarto de millón de mujeres en todo el mundo son diagnosticadas con cáncer de ovario cada año, de las cuales 140.000 fallecen. En nuestro país, cada año, se registran alrededor de 3.200 nuevos casos.

Con todo ello, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, (SEOM), el 90 por ciento de las mujeres con cáncer de ovario sobrevive más de cinco años si el diagnóstico se realiza de forma precoz, algo que, en la actualidad, solo sucede en el 20 por ciento de los casos. No obstante, la tasa de supervivencia de las pacientes se ha triplicado respecto a los años 80, cuando la media no alcanzaba los 20 meses.

  1. Causas

En la mayoría de los casos, el cáncer de ovario se produce a raíz de la transformación maligna de las células epiteliales que recubren el ovario. Sus causas, aún a día de hoy, son desconocidas, pero, no obstante, se han detectado algunos factores que pueden favorecer su aparición, como pueden ser la infertilidad o un número reducido de embarazos.

Asimismo, aunque los factores genéticos son determinantes solo en el 10-15 por ciento de los casos, según la SEOM, “las mujeres con dos o más familiares paternos o maternos que hayan padecido cáncer de ovario o cáncer de mama tienen un riesgo más alto de padecer un cáncer de ovario”.

La mayoría de los cánceres de ovario se presentan tras la menopausia, aunque ello no exime a que puedan aparecer durante la juventud. Así, la edad y el exceso de peso pueden ser factores de riesgo, así como el tabaquismo.

  1. Síntomas

La SEOM afirma que se trata de una enfermedad que presenta pocos síntomas y, en muchas ocasiones, se presentan cuando la enfermedad ya ha avanzado bastante. En este sentido, debemos apurar la atención a ciertas señales de alerta que nos ayuden a una detección precoz de la enfermedad.

Según la American Cancer Society, un primer síntoma puede ser malestar en la parte inferior del abdomen, que solemos asociar a una mala digestión o una gastroenteritis, pues no suele producirse sangrado.

Otro síntoma es el hecho de que, una vez pasada la menopausia, nuestros ovarios tengan un tamaño mayor. Asimismo, si notamos el abdomen hinchado, bien por el aumento del tamaño del ovario, bien por la presencia de líquido. En este punto, podemos experimentar dolor en la pelvis, pérdida de peso, anemia, saciedad, cansancio y aumento de la necesidad de orinar.

Otros síntomas que pueden darse, aunque son menos frecuentes, son crecimiento excesivo del revestimiento interno uterino, un aumento en el tamaño del pecho o un mayor desarrollo del vello, debido a la segregación de hormonas.

  1. Diagnóstico

Dada la dificultad de percibir los síntomas, pues estos no aparecen hasta que el cáncer se ha diseminado, el diagnóstico en los primeros estadios de la enfermedad es complicado.

Es habitual que la primera voz de alarma se produzca cuando, durante una revisión ginecológica, se detecte masa pélvica. Una ecografía, un tac, una resonancia magnética y el análisis de sangre CA-125 apurarán el diagnóstico, pero este no se confirma hasta que se pasa por cirugía.

  1. Tratamiento

Siempre será un médico especialista el que determinará el tratamiento más adecuado.

Para eliminar completamente el tumor, se suele recurrir a la cirugía dirigida a extirpar por completo el útero y ambos ovarios. Además, se quitan o se biopsian los ganglios regionales y se toman citologías y biopsias del interior del abdomen. En el caso de mujeres jóvenes que quieren tener hijos, si el tumor es muy precoz, puede optarse por cirugía conservadora. En la mayoría de los casos, tras la cirugía, se administra quimioterapia.

En los casos en los que el tumor se ha extendido ampliamente por el abdomen, se acude a una cirugía de citorreducción completa, consistente en extraer tanto tumor como sea posible, con el fin de reducir el tumor a un tamaño inferior a un centímetro. En estos casos, la quimioterapia que sigue a la operación y que resulta más efectiva es la quimioterapia intraperitoneal.

Así, si el riesgo de padecer cáncer es algo que te preocupa, desde Tu Vida On te animamos a prestar atención a la posibilidad de padecer síntomas, así como a someterte a las revisiones ginecológicas rutinarias que pudieran favorecer una detección precoz de la enfermedad. Padecer una enfermedad como el cáncer es duro, en todos los planos de la vida. Lamentablemente, en el económico también. Si te preocupa el bienestar de los tuyos en caso del peor de los desenlaces, valora la posibilidad de cubrir ese riesgo con un seguro de vida. El seguro Tu Vida puede ser una opción que te interese. Por ello, te invitamos a que lo conozcas.

 

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