La piel de nuestro cuerpo es el órgano más grande con el que contamos, y actúa como barrera de protección. No obstante, debes saber que diariamente estás en contacto con muchísimas bacterias, y que además, algunas de ellas residen en nuestra epidermis.

Normalmente, este contacto diario con el mundo exterior, no suele suponer ningún problema, no obstante, en algunas ocasiones podemos llegar a sufrir una infección bacteriana que puede ser producida por una ruptura en la piel. Las bacterias que residen en nuestra piel pueden causar una infección, que notaremos al ver cómo ésta se torna roja, caliente, irritada y dolorida, afectando a pequeñas o grandes zonas de nuestra piel.

Debes saber que la agresividad de las infecciones bacterianas puede variar oscilando entre muy leve hasta mortal.

La piel humana cuenta con la peculiaridad de ser el hábitat natural para diferentes tipos de bacterias, hongos y virus. Incluso las zonas de nuestro cuerpo que están más expuestas al sol y el viento (como la cara o las manos), presentan microbios. Normalmente, la mayor parte de estos microorganismos son totalmente inofensivos para nuestra salud, no obstante, hay algunos que pueden causar diferentes trastornos cutáneos.

La doctora Heidi Kong, del Instituto Nacional De Cáncer y Julie Serge, del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, llevaron a cabo un estudio sobre los microorganismos que están presentes en la piel del ser humano. Para ello, tomaron muestras en repetidas ocasiones sobre 12 personas totalmente sanas a lo largo del estudio, abarcando diferentes partes de su cuerpo. Como resultado de la investigación, vieron que las personas sanas normalmente mantienen en su cuerpo los mismos microbios (a pesar del contacto con otros individuos, la ropa o simplemente con el exterior).

Su investigación también reflejó que normalmente los microbios están presentes por todo el cuerpo. Esta característica aporta un poco de luz sobre la causa que hace que ciertas enfermedades aparezcan con mayor predisposición en determinados sitios del cuerpo.

Las bacterias más frecuentes que pueden producir una infección en la piel son:

  • Estafilococo con el nombre científico de “Staphylococcus”. Según la Fundación Nemours, las infecciones cutáneas que se producen por este tipo de bacteria, son las más habituales. Visualmente se parecen a las espinillas o los forúnculos. Normalmente su tratamiento consistirá en antibióticos, no obstante, si evoluciona a SARM (un tipo de estafilococo resistente a los antibióticos), su tratamiento se dificultará un poco más.
  • Estreptococo con el nombre científico de “Streptococcus”. Según el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades infecciosas, se tiene especial riesgo de sufrir una infección causada por esta bacteria en casos de presentar problemas de salud, también en casos de adultos con otras infecciones paralelas.

¿Es habitual sufrir infecciones en la piel?

Según refleja el estudio de dermatología realizado por: A. Damian Dhar, MD, JD, Private Practice, North Atlanta Dermatology, algunas personas tienen un mayor riesgo de sufrir una infección cutánea a lo largo de su vida. Los principales factores de riesgo a la hora de sufrir una enfermedad cutánea son:

  • Diabetes.
  • La edad avanzada.
  • Virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
  • Sida.
  • Trastornos del sistema inmunitario.
  • Hepatitis.
  • Personas que están siguiendo tratamientos de quimioterapia.
  • Personas bajo tratamiento de inmunosupresores.
  • Heridas abiertas.
  • Lesiones en la piel.

Cómo prevenir una infección en la piel

Si quieres evitar sufrir una infección en la piel, lo mejor es que intentes que ésta esté limpia y sin heridas. Cuando nuestra piel tiene una lesión o un corte, tendremos más posibilidades de poder sufrir una infección. No obstante, puedes reducir el riesgo fácilmente curando tu herida, manteniéndola limpia y cubriéndola con una gasa estéril. 

Aparte de esto, es recomendable que no compartas tus artículos personales como toallas, ropa o cosméticos con otras personas. En el caso de que te guste practicar deporte, no dudes en ducharte justamente después de hacer ejercicio, para poder eliminar toxinas de la piel y prevenir posibles infecciones en caso de cortes.

Si te has hecho una herida superficial, puedes aplicar una pequeña capa de vaselina, de esta forma la herida se mantendrá húmeda y evitarás las infecciones. Igualmente deberás asegurarte de que ésta se mantiene limpia y sin objetos externos.

En el caso de que tu herida muestre un absceso o una bolsa llena de pus, debemos acudir a un médico para que evalúe la gravedad de la herida y realice una cura adecuada y específica para nuestra lesión. Un profesional sanitario debe drenar esa sustancia y proceder a la cura. De esta forma también te indicará el tratamiento que necesitas para tratar tu herida y el procedimiento a emplear en curas posteriores.

Recuerda que, ante cualquier duda, siempre es recomendable consultarle a un médico ya que es el profesional que mejor podrá asesorarte para asegurar tu salud y la de toda la familia.

Es fundamental que un profesional revise nuestras heridas de consideración puesto que, aunque pensemos que no tiene importancia, las infecciones pueden ser peligrosas y no debemos descuidarlas, atajándolas lo antes posible para que no se conviertan en algo más serio como una asepsia.

Protege lo que más quieres y no dejes nada al azar, prevenir es la clave para disfrutar de la vida de manera saludable con los tuyos.

 

 

¿QUIERES GANAR UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE?
Únete al programa de embajadoras de Tu vida ON
SABER MÁS
Artículo previoCómo te protegen tus hijos ante el riesgo de un tumor de mama
Siguiente artículoCómo proteger a nuestros mayores de una intoxicación digitálica

DEJA UNA REPUESTA

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre aquí