No es un dicho, es un hecho. Investigaciones científicas concluyen que el ejercicio físico en mayores redunda en una mayor actividad antioxidante del organismo, similar a la de los jóvenes, lo que retrasa el envejecimiento.

Los años no pasan en balde. Seguro que lo has notado tú misma echando la vista atrás unos años. También lo habrás podido observar en tus mayores. Los años van pasando, y a medida que envejecemos, sufrimos más achaques relacionados con la edad. ¿Cómo combatirlos? No hay fórmulas mágicas que podamos comprar en la farmacia que, por sí solas, actúen como un elixir de la eterna juventud.

Para retrasar el envejecimiento, nuestros hábitos son determinantes. Y entre ellos, uno que juega un papel esencial es el deporte. De hecho, Investigadores del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) avalan estos efectos, concluyendo que el ejercicio físico en las personas mayores incrementa los niveles de coenzima Q10 y la actividad antioxidante en sangre a niveles similares a los de personas jóvenes, lo que redunda en un retraso del envejecimiento.

El ejercicio físico contribuye a la generación de la coenzima Q10, que actúa como antioxidante de los lípidos. Con el paso del tiempo, estas coenzimas se oxidan de forma natural, lo que constituye una de las razones por las que las personas mayores tienen mayor propensión a padecer problemas cardiovasculares.

Al realizar actividades físicas, el ritmo de la circulación sanguínea se incrementa y el organismo aumenta el nivel de oxigenación, lo que ‘limpia’ la sangre que circula por nuestro cuerpo, favoreciendo así la eliminación de sustancias nocivas tales como el colesterol.

Realizar ejercicio físico resulta beneficioso también para regular el nivel de azúcar de la sangre y protegernos frente a la diabetes.

Asimismo, el ejercicio no solo beneficia a nuestro físico sino también a la mente. Quienes realizan ejercicio físico demuestran mayor capacidad lógica y de retención de información. La razón, una vez más, el aumento de la cantidad de oxígeno que llega, en esta ocasión, al cerebro. Así, aumenta la capacidad de concentración, de aprendizaje y la memoria. Del mismo modo, favorece la salud mental y actúa como antidepresivo, pues despeja nuestra cabeza y reduce los niveles de estrés y de ansiedad.

Igualmente, el ejercicio físico practicado de forma regular beneficia a nuestro sistema óseo y muscular. En el caso de personas mayores, retrasa la degeneración natural de los huesos y fortalece los músculos, lo que resta peso a los huesos al realizar movimientos.

Así, si eres de las que piensan que la juventud es el más divino tesoro, ¡te animamos a practicar deporte! No evitará el envejecimiento, pero sí retrasará sus efectos y te permitirá disfrutar de Tu Vida al máximo.

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