Hoy Día Mundial del SIDA, podemos celebrar que ‘la vida continúa’ para quienes padecen la enfermedad. No obstante, recordemos que aún no hay una cura para este mal, por lo que la prevención y evitar conductas de riesgo debe seguir guiando nuestro comportamiento.

Quizá, uno de los primeros ‘lazos solidarios’ que muchas de nosotras recordemos sea el que hoy muchas personas se prenden en la solapa para conmemorar el Día Mundial del SIDA.

Desde 1991 el lazo rojo es símbolo de solidaridad con las personas que padecen esta enfermedad o que son portadores del VIH. Y también en 1991 este mal se llevó a una figura de la música muy en boga en estos días que, desde la gran pantalla, ha vuelto a concienciarnos sobre la enfermedad.

La ‘peste’ de finales del siglo XX, un mal que desde hace unas décadas se ha llevado por delante la vida de millones de personas, una enfermedad a la que parecía imposible vencer pero que a día de hoy, gracias a los avances de la investigación, ha visto reducir su índice de mortalidad, índice que a lo largo de la historia de la epidemia se ha cobrado 35,4 millones de vidas.

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 2017, 36,9 millones de personas vivían con el VIH y solo en ese año se dieron 1,8 millones de nuevos casos. En cuanto a la evolución de contagios, desde el pico alcanzado en 1996 las nuevas infecciones se han reducido un 47 por ciento.

Desde 1988 se han realizado importantes progresos en la lucha contra la enfermedad. Aunque aún no se ha descubierto cura para la infección, el tratamiento con antirretrovíricos permite mantener controlado el virus y prevenir la transmisión.

VIH y SIDA

En ocasiones utilizamos estos términos como sinónimos, pero no son lo mismo. Quizá una de las mejores explicaciones orientadas a distinguir entre uno y otro es la que da la ONU:

“El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ataca el sistema inmunitario y debilita los sistemas de defensa contra las infecciones y contra determinados tipos de cáncer. A medida que el virus destruye las células inmunitarias e impide el normal funcionamiento de la inmunidad, la persona infectada va cayendo gradualmente en una situación de inmunodeficiencia”.

Por su parte, el SIDA o síndrome de inmunodeficiencia adquirida es “fase más avanzada de la infección por el VIH”, continúa la ONU. “Este estadio de la enfermedad puede tardar en manifestarse de dos a quince años. Las personas que padecen sida pueden contraer ciertos tipos de cáncer e infecciones o presentar otras manifestaciones clínicas de gravedad”.

Transmisión

El VIH se transmite a través del intercambio de determinados fluidos corporales de la persona infectada, como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales. No es posible infectarse en los contactos ordinarios cotidianos como los besos, abrazos o apretones de manos o por el hecho de compartir objetos personales, agua o alimentos.

Prevención

Existen algunos comportamientos que aumentan el riesgo de contagio y que debemos evitar, tales como relaciones sexuales anales o vaginales sin preservativo; consumir drogas inyectables con agujas o jeringuillas infectadas; recibir inyecciones, transfusiones sanguíneas o trasplantes de tejidos sin garantías de seguridad; así como someterse a procedimientos médicos con material no esterilizado.

Diagnóstico

Si se han llevado conductas de riesgo, conviene hacerse una prueba diagnóstica ante la mínima sospecha. La infección por el VIH se suele diagnosticar mediante análisis rápidos que permiten detectar la presencia o ausencia de anticuerpos contra el virus. Un dato: se estima que solo el 70 por ciento de las personas infectadas por el VIH conocen su estado serológico.

De este modo, desde Tu Vida On os animamos a todas a no perder el ‘respeto’ a esta enfermedad, llevando siempre una conducta responsable orientada a evitar situaciones de riesgo y evitar el contagio. Y si alguna de vosotras padece el mal, recordad, que, como diría Freddie, tu vida, tu show, ‘must go on’.

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