Algunos consejos para llevar una dieta saludable ante las elevadas temperaturas del verano.

Con el verano llegan las altas temperaturas, y con ellas nos suele cambiar el apetito. El cuerpo nos pide alimentos ligeros y frescos. Para llevar una dieta saludable durante el verano, es aconsejable que sea rica en antioxidantes para compensar los efectos del sol en la piel, así como en líquidos, para combatir la deshidratación. Añadir además vitaminas, minerales y fibra nos ayudará a depurar nuestro organismo sintiendo un mayor bienestar.

Según María José Tapia, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), durante el periodo estival, la dieta debe adaptarse en función de cada persona y sus hábitos.

En líneas generales, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición apunta las siguientes recomendaciones para una dieta saludable en verano:

Lo principal, hidratarse

Debemos mantener un adecuado nivel de hidratación, por lo que debemos aumentar el consumo de agua y de frutas y hortalizas en forma de sopas, gazpacho… El agua, fundamental. Respecto a refrescos y bebidas calóricas, mejor sustituirlos por bebidas light o sin azúcar.

Acudir a la huerta de temporada

Las frutas y hortalizas de esta época del año nos proporcionan hidratación y, además, son muy bajas en calorías. ¡Podemos ‘abusar’! Además, frutas como la sandía o el melón, a pesar de ser bastante dulces, tienen bajo aporte de azúcares, por lo que hasta las personas que deben cuidar el consumo de azúcar pueden ‘darse el capricho’.

Pescado mejor que carne

 Debemos moderar el consumo de carne roja, sustituyéndolo por pescado. Se recomiendan entre cinco y seis raciones de pescado a la semana, tres de ellas, de pescado azul como pueden ser sardina, salmonete, atún/ bonito, salmón, trucha, pez espada, rodaballo, anchoa o boquerón.

Reducir el consumo de grasas

Reducir el consumo de grasas y alimentos fritos. En verano se recomienda limitar -no eliminar- la ingesta de grasas. Las que consumamos, procuremos que sean de aceite de oliva. Antes de freír, la recomendación es preparar alimentos a la plancha, horno o vapor. Estas formas de cocinado, limita las grasas nocivas para el organismo.

Moderar la cantidad

En esta época del año, hay que comer menos, evitando los atracones o las comidas copiosas. Controlemos las cantidades de alimentos que, aun siendo saludables, tienen alto contenido calórico, como pueden ser el arroz, las legumbres o la pasta. Para evitar calorías innecesarias, acude a recetas sencillas. Las ensaladas son un buen aliado. Además, la verdura cruda es la mejor forma de aprovechar todas sus vitaminas y minerales.

¡Ojo con los helados!Sabemos que apetecen, pero… mejor ocasionalmente. No deben formar parte de nuestra dieta diaria. Ante la tentación, optar mejor por fruta o un yogur fresquito, que además nos aportarán prebióticos y probióticos, beneficiosos para nuestro aparato digestivo.

En definitiva, lo más recomendable es seguir la dieta mediterránea. Prevalencia del aceite de oliva fresco (cómo aliño de ensaladas y otros platos) frente a otras grasas; consumo diario de frutas, verduras, pan, pasta, arroz o legumbres; un consumo moderado de carnes rojas y procesadas; ingesta de pescados y huevos; optar por los alimentos frescos… son claves para mantener unos hábitos alimenticios saludables durante todo el año, y también en verano. Y es que esta dieta aporta importantes beneficios para nuestra salud: prevención de enfermedades cardiovasculares, de ciertos tipos de cáncer, de sobrepeso… ¡Cuida tu alimentación y saca el máximo partido a tu verano!

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