Ha llegado el momento que tanto se desea durante todo el año: las vacaciones. Ahora toca desconectar en la playa y olvidarse del trabajo y de las obligaciones disfrutando del tiempo libre. Pero todo lo anterior no significa decir adiós al deporte y a nuestros entrenamientos. Podemos incluir en nuestro día playero unos ejercicios para mantenernos en forma.

Beneficios de hacer deporte en la playa

Hacer ejercicio físico cerca del mar es sinónimo de disfrutar de un ambiente distinto al que vivimos con nuestra rutina. Además de grandes beneficios para la salud, es muy gratificante practicar deporte mientras se escuchan las olas y se pisa la superficie mojada. La combinación de arena y agua nos aporta lo siguiente:

  • Mejora la respiración gracias a la baja presión, la humedad y la temperatura cerca del mar.
  • A pesar del esfuerzo que estamos llevando a cabo, la playa consigue que nos relajemos y dejemos atrás el estrés. Todo ello hace que el rendimiento deportivo sea mayor.
  • El yodo presente en zonas costeras estimula la glándula tiroides y aumenta la quema de calorías de nuestro cuerpo. En otras palabras, el deporte cerca del agua favorece una mayor pérdida de calorías y de eliminación de grasas.
  • Con una exposición controlada al sol, estaremos consiguiendo una mayor producción de la vitamina D3, fundamental para absorber el calcio de los huesos. Eso sí, cuidado con las quemaduras solares.
  • Un truco para desinfectar heridas o ampollas es estar un tiempo dentro del mar. El agua, con su efecto cicatrizante, hará el resto. Asimismo, contiene minerales como el sodio y el potasio que ayudan a eliminar las toxinas de nuestra piel.
  • Con una simple caminata por la arena conseguiremos aumentar la fuerza muscular de las piernas debido al esfuerzo realizado en una zona tan inestable.

Consejos para un ejercicio perfecto

No todo vale para hacer deporte en la playa. No tomar precauciones puede hacer de nuestro entrenamiento una tortura y causar que perdamos la motivación para hacer ejercicio.

En primer lugar, no hay que salir en las horas más calurosas del día. Lo ideal es llevar a cabo el entreno a primeras horas de la mañana o cuando ya está atardeciendo. A pesar de que el sol todavía no aprieta demasiado, no hay que olvidar el uso de protección de solar. Asimismo, si te gusta hacer running en la orilla debes comprobar los horarios de la marea. Así podrás controlar si tienes suficiente espacio para moverte y si encontrarás el tipo de arena que te gusta para correr.

Y es que elegir por dónde iremos es muy importante según el objetivo marcado. Correr por según qué tipo de arena trae sus propios beneficios: la arena seca y blanda exige más esfuerzo y el gasto de energía es mayor; la arena seca reforzará el tren inferior, especialmente los tobillos; mientras que la arena mojada no causa una sobrecarga excesiva de los músculos y las articulaciones.

Hacer deporte en la playa permite la posibilidad de ponernos en forma sin tener puesto el calzado deportivo. Si te decides por ello, ten cuidado por la inestabilidad, la falta de soporte y lo que puedes pisar. No es un entrenamiento recomendable para personas que han padecido o padecen lesión en el tendón de Aquiles, fascitis plantar o esguinces de tobillo. En cambio, si optas por llevar zapatillas, escoge unas que impidan que la arena entre en abundancia y usa calcetines que proteja los pies de los granos.

¿Qué ejercicios puedo hacer en la playa?

Son muchos los deportes con los que disfrutar de una manera distinta la playa. Las alternativas deportivas van desde fútbol hasta voleibol, pasando por balonmano, yoga o cualquier juego con raquetas.

Para salir de la rutina deportiva, nada mejor que aprovechar el agua haciendo ejercicio dentro:

  • Con el agua a la altura de los tobillos, levanta las rodillas hasta sacar los pies del agua. Camina haciendo este ejercicio y notarás cómo te lo agradecen los cuádriceps.
  • Toca mojarse más y quedarse con el agua por la cintura. Con las piernas juntas, dibuja círculos con una pierna y ve alternando. Termina el ejercicio pataleando y dándote impulso hacia delante.
  • Ahora, con el agua hasta el cuello, prueba a correr lo más rápido que puedas para que el esfuerzo sea de todo el cuerpo. Otro ejercicio es estirar los brazos dentro del agua y moverlos de delante hacia atrás sin dejar de estirarlos.
  • Ya sobre la arena, es momento de otros ejercicios como abdominales, sentadillas o saltos. Además, es un lugar perfecto para una larga caminata a paso ligero para reforzar los tobillos.

Las vacaciones no significan decir adiós a nuestra rutina deportiva, sino que podemos aprovechar nuestro lugar de desconexión para llevar a cabo unos ejercicios que nos ayuden a mantener la línea.

¿QUIERES GANAR UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE?
Únete al programa de embajadoras de Tu vida ON
SABER MÁS
Artículo previo10 animales que te harán reír
Siguiente artículoAnticípate a la vuelta al cole

DEJA UNA REPUESTA

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre aquí