Es frecuente que con las buenas temperaturas dejemos de lado los hábitos saludables y se tienda a coger los kilos que tanto nos costó quitarnos durante todo el año. El verano es para vivirlo plenamente pero no podemos dejar de lado el cuidado de nuestra salud. Te contamos cómo hacerlo.

La dieta de verano

En verano hay que respetar las cinco comidas al día. Lo ideal es un gran desayuno, comida de dos platos y postre, y una cena ligera y baja en hidratos. En cuanto a los dos tentempiés, son importantes porque nos permitirán reducir la ansiedad por comer. A pesar de estar de vacaciones, es importante cumplir con los horarios marcados para llenar el estómago y así evitar el picoteo entre horas.

En época estival se produce una mayor eliminación de líquidos, pero no por ello podemos ingerir toda clase de bebida. La principal será el agua, tanto corriente como mineral. Un truco es comer frutas y verduras para, además de llenar el estómago, tomar el agua que necesitamos. Otras opciones para hidratarse son los zumos, las infusiones frías y los batidos de frutas naturales. Además, saca partido del buen tiempo para tomar gazpacho o sopa fría. Y, ante todo, nada de bebidas con azúcar.

Elude comer fritura y elige platos con alimentos saludables y poco elaborados. O bien, si decides tomar una cerveza con aperitivo en una terraza, pide primero un vaso de agua para reducir la sensación de sed. Hay que tener especial cuidado con el alcohol, ya que un consumo en exceso es causa de deshidratación y contiene un gran aporte calórico.

Mantener la línea durante todo el año

Si vas a realizar o acudir a una barbacoa con familiares y amigos, no tomes alimentos altos en grasa como chorizo o morcilla. Opta por una barbacoa saludable incluyendo verduras a la plancha, sardinas o pollo.

El ejercicio físico seguirá siendo nuestro mejor aliado para mantener la línea. Aprovecha las primeras y últimas horas del día para ponerte las zapatillas y practicar el deporte que más te gusta. Si no quieres salir a correr, lleva a cabo rutinas sencillas para no perder la forma, como subir por las escaleras o aparcar lejos para andar durante más tiempo.

En vacaciones no es momento de contar calorías continuamente. Un capricho semanal siempre es bien recibido, como puede ser tomarse un helado ¡Anímate a hacer uno casero bajo en calorías!

Si te saltas la dieta de verano, contrarresta lo comido con una dieta de desintoxicación al día siguiente. Para ello, nada mejor que frutas y verduras.

No te obsesiones con el peso que marca la báscula ¡El verano es para disfrutarlo! Compaginar el tiempo libre y las comidas fuera de casa con el cuidado de nuestra línea es posible.

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