Seguro que muchas de vosotras, en alguna época de estrés o ansiedad, habréis notado cierto temblor en las manos o palpitaciones en el párpado. Seguramente se deba precisamente antado, ciertos picos de estrés, nervios… No obstante, si estos signos persisten, debemos prestarles mucha atención, pueden ser indicios del desarrollo de enfermedades neurológicas como el párkinson.

Las cifras apuntan a que el párkinson afecta a unas 150.000 personas en nuestro país, con estadísticas que señalan que cada año se diagnostican alrededor de 10.000 nuevos casos. No obstante, el dato quizá más alarmante es que el número real de enfermos de párkinson es mucho mayor, pues se calcula que un 28 por ciento de afectados por este mal podría estar sin diagnosticar, según señalan la Sociedad Española de Neurología (SEN) en nota de prensa. La institución subraya además que se trata de la segunda dolencia neurodegenerativa más frecuente, por detrás del alzhéimer, y cuyas cifras, se prevé, podrían triplicarse en las próximas tres décadas.

Para abordar cuanto antes la enfermedad es importante prestar atención a la detección de posibles síntomas: ligeros temblores o cambios en la postura, en la forma de caminar o en las expresiones faciales. La Parkinson’s Foundation señala que a medida que la enfermedad evoluciona, los síntomas se agudizan y comienzan a aparecer otros nuevos, tales como rigidez de las extremidades, similar a la de las personas que padecen artritis.

No obstante, estas señales no en todos los casos se hacen visibles y tampoco son comunes a todos los pacientes. Según la SEN, en torno a un 30 o 40 por ciento de los afectados no presenta temblor inicialmente y, en muchos casos, antes de presentarse los síntomas motores, se manifiestan otros como trastornos cognitivos, del estado de ánimo, gastrointestinales o del sueño. La institución además subraya que, en el 40 por ciento de los casos, la primera manifestación del párkinson que se manifiesta es la depresión, aunque también pueden darse problemas de memoria, estreñimiento, pérdida de olfato, alteraciones urinarias, disfunción sexual y, de forma muy habitual, trastornos del sueño.

Cuidar nuestra salud es muy importante, sobre todo si hay personas que dependen de nosotros. Porque, aunque en esa situación, releguemos nuestro bienestar a segundo plano para anteponer el bienestar de los nuestros, este depende en muchos sentidos de que nosotras estemos al cien por cien.

El párkinson es una enfermedad que suele darse en personas entre 55 y 65 años de edad, aunque existen casos en los que la enfermedad puede aparecer antes de los 40 años. En este sentido, desde Tu Vida On te animamos a que protejas tu bienestar y el de los tuyos cuidando tu salud y, por extensión, a los tuyos.

Y si quieres garantizar esa protección a tus seres queridos,  incluso en caso de darse el peor de los escenarios, valora la posibilidad de contratar un seguro de vida para mujeres que dé cobertura a sus necesidades económicas en caso de fallecimiento o incapacidad. Un seguro de vida mujeres en esta línea es Tu Vida, un seguro de vida que además ofrece coberturas adicionales de asistencia a las personas que dependen de ti en supuestos en los que tú no pudieras prestarle la atención que se merecen. ¡Conoce Tu Vida!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here