Durante el verano, la exposición al sol aumenta y con ella, debe aumentar nuestra protección solar. Existen una serie de factores que debemos tener en cuenta para una protección solar correcta, que proteja nuestra piel y salud. A continuación, repasamos todos los ‘factores’ a tener en cuenta.

Una de las cosas que más anhelamos en invierno es poder disfrutar del sol del verano. Pero, llegada la época estival… ¡Cuidado! Es esencial proteger nuestra piel de los rayos UV del sol.

Seguro que, a día de hoy, todos somos conscientes de ello. En playas, piscinas, montaña… es habitual que prácticamente todo el mundo se aplique protector solar. Pero… ¿lo hacemos de forma correcta?

La respuesta, en la mayoría de los casos, es ‘no’. Según un estudio avalado por la Academia Española de Dermatología y Venereología, tan solo un 2,5 por ciento de los españoles se aplica el protector solar adecuado y de forma correcta

El primer punto al que hay que atender para protegerse del sol es a una correcta elección del protector a utilizar. Las personas con piel clara deberían usar un protector de factor 50 o superior. Por su parte, quienes tienen un tono más oscuro de piel, deberían utilizar como mínimo un factor 30.

En cuanto a los bebés, no les expongamos nunca directamente al sol si tienen menos de un año. Si esta exposición es inevitable, que no sea antes de los seis meses, momento a partir del cual se les debería aplicar un protector solar que cuente con filtro solar de factor físico. Hasta los tres años, la exposición al sol debería darse solo al principio de la mañana o al final de la tarde.

A la hora de ir a la farmacia o al supermercado a adquirir estas cremas, tengamos en cuenta que deben ser siempre de amplio espectro, es decir, que deben protegernos tanto frente a los rayos ultravioleta B (UBV), así como frente a la radiación ultravioleta A (UVA).

Un factor de protección solar bajo o una crema que no protege de los rayos UVA puede evitarnos quemaduras, pero no nos protegerá del riesgo a padecer cáncer de piel o sufrir envejecimiento prematuro de la misma.

Una vez tengamos el protector adecuado, otro aspecto fundamental es aplicarlo de forma correcta. ¿Cómo hacerlo? Siempre, media hora antes de tomar el sol y volviendo a aplicarlo cada dos horas o siempre que salgamos del agua.

Pero por utilizar la protección solar adecuada de la forma correcta, no quiere decir que no tengamos que tener en cuenta más factores. Atendamos también a las horas en las que tomamos el sol. Existen horas de mayor riesgo. Concretamente, desde las doce del mediodía, hasta las cuatro de la tarde, la radiación es más nociva.

Ten en cuenta también que la exposición al sol debe ser progresiva. Los primeros días de playa o piscina, la exposición debe hacerse de forma gradual, durante periodos de 10, 15 y 20 minutos, y mejor si lo haces estando en movimiento. Cuando tengas ya ‘la piel curtida’, recuerda que la exposición directa diaria no debe superar los 30 minutos.

Así pues, hidratémonos, pero no solo por fuera, también por dentro. Beber agua y tomar alimentos ricos en licopenos y betacarotenos, como zanahorias o tomates. Estos alimentos son importantes de cara a preparar nuestra piel frente al sol y reducir su impacto negativo.

Además, tras tomar el sol debemos ‘calmar’ la piel. El sol la deteriora. De este modo, es muy importante que, tras la exposición al sol, rehidratemos nuestra piel con aftersun, que tiene un efecto calmante, suavizante, hidratante, antiinflamatorio y regenerador.

Con todo ello, este verano… ¡protégete del sol y disfruta sin poner en riesgo tu salud!

¿QUIERES GANAR UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE?
Únete al programa de embajadoras de Tu vida ON
SABER MÁS
Artículo previo¿Qué comer con este calor?
Siguiente artículoDía de los abuelos: Los mejores libros para fortalecer la relación entre los abuelos y sus nietos

DEJA UNA REPUESTA

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre aquí