Antes de tomar la decisión de ‘pasar por quirófano’, debemos informarnos bien de las complicaciones que puede conllevar la intervención, así como la cualificación del equipo médico en el que depositamos nuestra confianza.

Seguro que la mayoría de nosotras, en alguna ocasión, nos hemos planteado hacernos un ‘retoquito’. Nariz, pómulos, senos, abdomen… Mirándonos al espejo, por muy bien que nos sintamos con nosotras mismas, casi seguro que, en alguna ocasión, hemos sentido que podríamos mejorar algún ‘aspecto’ de nuestro ‘aspecto’.

Muchas mujeres dan el paso, y entran en el quirófano sin pensarlo. Otras, por el contrario, no entran ni a consulta a informarse sobre una posible intervención por temor a los riesgos y complicaciones que esa ‘corrección’ pueda conllevar.

Quizá ninguno de los extremos sea el adecuado. Entre el blanco y el negro hay una escala de grises en la que podemos movernos. Lo importante, es informarnos bien sobre la intervención a la que nos gustaría someternos, así como acudir a un especialista que ofrezca todas las garantías y buenas referencias.

Según la Sociedad Española de Cirugía Estética y Reparadora (SECPRE) nuestro país ocupa la duodécima posición en el ranking mundial de países donde más personas pasan por quirófano para cambiar su aspecto físico. Según cifras del informe anual de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS), casi 475.000 personas se sometieron a algún tipo de intervención estética en España en 2016, lo que representa el 2 por ciento del total de las intervenciones que se realizan anualmente en todo el mundo.

La cirugía estética, como toda cirugía, entraña riesgos. No obstante, si son realizadas por médicos cualificados no deberían ser una cuestión que deba preocuparnos. Lo importante, asegurarnos que nos ponemos en buenas manos y ser conscientes de las complicaciones que pueden surgir. Una vez tengamos toda esta información, ya podemos tomar una decisión.

Centrándonos en los riesgos, podemos englobarlos en dos grupos. Por un lado, los vinculados a la salud, tanto los derivados de la operación, es decir, complicaciones o secuelas, que pueden ir desde alteraciones funcionales y neurológicas, sensitivas o motoras, hasta de tipo psicológico o social, como los derivados de la anestesia. Por otro lado figurarían los riesgos estéticos, que se vinculan a la calidad del resultado de la intervención o la insatisfacción que pueda producirnos el resultado conforme a las expectativas que teníamos.

A continuación, ahondamos en algunos de estos riesgos:

1. Hematomas. El riesgo de hematomas está presente en todo tipo de intervención quirúrgica. En el caso de aumento de pecho o de lifting suelen ser muy habituales. No obstante, en la mayoría de los casos, estos hematomas se reabsorben por sí solos.

2. Cicatrices. Las cicatrices suelen producirse en la mayoría de las cirugías, pero suelen ser muy finas y discretas, apenas perceptibles a primera vista. Solo entre el 2 y el 5 por ciento de los casos se producen cicatrices hipertróficas. En ellas, el componente genético tiene bastante peso. En estos casos, quizá deban tratarse con posterioridad a la intervención.

3. Afección a los nervios. Tras la cirugía, muchas personas experimentan una sensación de hormigueo y, algunas, experimentan cierto cambio de sensibilidad en la zona intervenida. No obstante, estas sensaciones suelen ser pasajeras con una duración de un par de semanas.

4. Trombosis venosa profunda. El riesgo de trombosis -formación de coágulos en las venas profundas, sobre todo en las piernas- se dan con mayor frecuencia en el caso de cirugías que requieren una larga inmovilización, pero en el caso de cirugía plástica no suele ser habitual.

5. Complicaciones con la anestesia. En este tipo de cirugías las complicaciones derivadas de la anestesia suelen ser leves. Desorientación, malestar, náuseas…

6. Infecciones. Para evitarlas es primordial seguir las indicaciones del cirujano a la hora de cuidar las heridas quirúrgicas tras la operación. Así, las infecciones no suelen superar el 2 por ciento de los casos, y cuando se producen, estas suelen evolucionar de forma adecuada con un correcto tratamiento antibiótico.

Así, desde Tu Vida On te animamos a que, si alguna vez te has planteado someterte a una intervención estética, te informes bien acerca de los riesgos que conlleva y de la trayectoria del equipo médico en el que depositas tu confianza. Valora los pros y los contras y toma la decisión. Asimismo, quizá también te ayude a tomar esa decisión el hecho de contar con un seguro de vida que garantice ciertas coberturas en caso de complicaciones. En este sentido, te invitamos a conocer el seguro Tu Vida, un seguro que cuida de ti y de quienes más te importan.

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