Muchas veces pensamos que siempre vamos a estar presentes y que el futuro está garantizado. Pero la realidad es impredecible, así que mejor estar seguros antes cualquier posibilidad que se te presente. 

A medida que pasa el tiempo, adquirimos más responsabilidades. Nos levantamos por la mañana, les preparamos el desayuno a nuestros hijos, los llevamos al colegio, damos un paseo al perro y salimos disparados al trabajo para poder afrontar nuestros compromisos económicos. Sin embargo, lo hacemos todo pensando en que nunca nada va a interrumpir ese ritmo de vida, que nada nos expone a un accidente, a un problema de salud, a una eventualidad grave. ¿Te has preguntado qué repercusiones tendría en las personas que nos rodean si nos pasara algo? ¿Quién se ocuparía de nuestros hijos si algún día faltamos? ¿Quién los llevaría al colegio? ¿Quién pagaría la hipoteca? Y si mis padres están a mi cargo, ¿quién se ocupará de ellos?

A nadie le gusta pensar en qué ocurriría si faltara o si no estuviera en las condiciones físicas adecuadas para tirar del carro. A pesar de ello, debemos plantearnos cómo asegurar el futuro y el porvenir de los nuestros. Para ello, existen opciones para asegurar que nuestra familia disponga de los recursos suficientes para seguir adelante, para que puedan pagarse sus estudios en el futuro o para cualquier eventualidad que pueda surgir. Los seguros de vida nos ofrecen la posibilidad de ayudar a que, si algún día faltamos o sufrimos una invalidez permanente, nuestra familia disponga de los recursos suficientes para hacer frente a los gastos que puedan presentarse.

El seguro de vida concede una prestación económica a la familia del asegurado en caso de que este fallezca o quede inválido. Cubre la muerte o invalidez por cualquier causa, tanto en caso de accidentes, como de enfermedad. La prima de este seguro se calcula en base al capital de cobertura, al sexo y edad, a la salud y la profesión del asegurado.

¿Son todos los seguros de vida iguales?

No. En absoluto. Aunque las coberturas básicas (capital por fallecimiento o invalidez) suelen ser similares, no todos los seguros de vida son iguales. La diferencia la marcan los servicios asociados al mismo. Por ejemplo, en el caso del seguro de vida Tu Vida, de CNP Partners, el paquete básico ofrece, además de un capital asegurado, una serie de servicios adicionales: como un auxiliar a domicilio para realizar las tareas domésticas, el cuidado de nuestras mascotas (perro o gato), el envío de medicamentos y la asistencia personal. Para una cobertura aún más amplia, dispones del paquete familiar, en el que, incluso, llevarían a los hijos al colegio en caso de que a causa de alguna dolencia debas permanecer inmovilizada y no puedas ocuparte del transporte de tus hijos. Este seguro no solo te cubre a ti, sino a los tuyos. Si, por ejemplo, tu hijo se rompe la pierna jugando al fútbol, debe guardar reposo y tú no puedes quedarte con él por tus compromisos laborales, dispondría de un asistente que le llevaría a casa del familiar más cercano traerían a ese familiar a casa para que se quede con él. Y para mantenerle al día con su progreso escolar, Tu vida incluye un servicio de “profesor a domicilio” que le ayudará a mantenerse activo y volver a clases como si no hubiera faltado (aunque eso a él, no le haga mucha gracia).

Además, este seguro ofrece otro tipo de coberturas especiales enfocadas a las mujeres. En caso de padecer cáncer de mama, este seguro de vida te adelanta hasta un 50% del capital asegurado para que tengas apoyo durante un momento tan duro.

Las diferencias de un seguro de vida y un seguro de accidentes y salud.

Ojalá tu vida no tenga que verse expuesta a eventualidades, pero la prevención debe formar parte de tus prioridades y una indispensable es pensar qué puede pasar si un día faltaras o te vieras impedida de atender a las personas que dependen ti, ya sean tus hijos o tus padres, e incluso de tus mascotas. Los expertos señalan que el seguro de vida es el primero que todos deberíamos contratar. Nos enseñan a proteger nuestro coche, nuestro hogar, el móvil que compramos y, en cambio, se nos olvida asegurar lo más importante: nuestra vida y el bienestar de quienes dependen de nosotros. Y cuando pensamos en hacerlo, a veces confundimos conceptos, como, por ejemplo, la diferencia de un seguro de vida con un seguro de accidentes o un seguro de salud.

Los seguros de accidente cubren la muerte o la incapacidad solo si es por un hecho accidental. También los gastos sanitarios, los traslados hospitalarios y las situaciones de invalidez parcial o absoluta. Además, estos seguros disponen de coberturas internacionales, por lo que, si sufrimos un accidente en otro país, la compañía de seguros se haría cargo de los gastos de repatriación.

Los seguros de salud son una protección adicional a nuestra salud más allá de la que aporta la Sanidad Pública. Este tipo de seguro cubre los gastos médicos del asegurado, ya sean pruebas médicas, el uso de instalaciones, servicios de tratamiento o medicamentos. Se trata de un acuerdo entre la aseguradora y el asegurado por el cual la entidad paga los gastos sanitarios del cliente a cambio de una cuota.

¡Esperamos haberte ayudado a tener más claro cómo prevenir todas esas cosas que deseamos que no te pasen nunca!

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