El verano trae consigo días de piscina. Es una experiencia única y reconfortante para nuestros hijos, pero hay que tener cuidado. Para evitar riesgos y sustos, te dejamos una serie de normas cuya finalidad es la completa seguridad de los pequeños.

Consejos de seguridad básicos para el agua

  1. ¿Qué debe tener una piscina segura?

Elige una piscina que cumpla con las normas de seguridad. Asegúrate que la piscina dispone de un socorrista y que las instalaciones tienen un cercado perimetral que evite que los niños vayan solos al agua.

Si es la primera vez que acudes, comprueba el entorno para poder conocer las salidas de emergencia, el estado de las escaleras de la piscina y las zonas más profundas. Asimismo, tanto tú como tu hijo debéis seguir reglas básicas, como el uso de chanclas, no correr por los alrededores o caminar con cuidado por zonas húmedas.

  1. ¿Los niños pueden cuidarse entre ellos?

La vigilancia estará siempre a nuestro cargo. Como adultos, tenemos la obligación de observar constantemente a los niños mientras juegan en el agua para evitar posibles ahogamientos y otros accidentes. Los peques solamente se encargarán de disfrutar. Recuerda a tus hijos que no deben ir a la zona de la piscina donde no hagan pie y que permanezcan en la zona infantil.

Te aconsejamos que restringas el uso del móvil ya que puede causar distracciones mientras vigilas a los pequeños. Si vas con otros padres, podéis hacer turnos de vigilancia para que el encargado no sea siempre el mismo adulto.

  1. ¿Qué debemos llevar a la piscina?

Para evitar quemaduras solares, te aconsejamos que apliques protección solar una media hora antes de salir de casa. Una vez en la piscina, renuévala cada vez que lo creas necesario.

Además de la crema solar, es aconsejable llevar cremas para las picaduras, tiritas o analgésicos como medida de prevención.

Si tu hijo todavía no sabe nadar o si está aprendiendo, es necesario el uso de flotadores y/o manguitos. A pesar de contar con la seguridad de un dispositivo que les permita flotar, tu supervisión siempre es necesaria.

  1. Si saben nadar, ¿debo estar pendiente?

Al igual que en el caso de los manguitos, saber nadar no quita el hecho de que tus hijos deben permanecer vigilados. Recuerda que un niño se cansa mucho más rápido que un adulto y, por tanto, el riesgo de ahogamiento es mayor. Lo ideal es acudir con ellos al agua y así, además de pasarlo bien, tienes la tranquilidad de que están seguros.

Meterse poco a poco en la piscina evitará choques térmicos. No olvides, si te vas a dar un chapuzón después de comer, vigilar que la temperatura del agua no es esté muy fría, ya que ese contraste puede ocasionarnos cortés de digestión.

Un día de piscina en familia es sinónimo de diversión y de unión. Una rápida actuación en caso de emergencia evitará que una gran fecha acabe convirtiéndose en un susto o algo peor. Recuerda que un día en la piscina es una gran experiencia para los más pequeños y para que no deje de serlo, sigue siempre los consejos de seguridad y no dejes de vigilar a tus hijos.

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