¿Quieres darle la mejor alimentación posible a tu bebé? Aunque la pregunta pueda parecer absurda y evidente, queremos ayudarte a comprender por qué la lactancia materna es la mejor forma de alimentar a tu hijo. Y no solo tiene grandes beneficios para el bebé. ¡También para las madres! Te explicamos los principales beneficios para ambas partes.

La OMS asegura que, efectivamente, la lactancia materna es la mejor forma de alimentar a tu bebé. Y debemos empezar a hacerlo en los primeros 60 minutos de vida de nuestro hijo. El calostro, o la leche de los primeros días, contiene proteínas esenciales de fácil absorción para que tu bebé se fortalezca. Además, aporta anticuerpos que ayudarán a que tu hijo se mantenga sano durante su primer contacto con el mundo. Y también ayuda a la eliminación de la bilirrubina (y reduce el riesgo de ictericia) y es de fácil digestión, lo que favorece un efecto laxante para las primeras deposiciones del bebé.

¡Y hay más! ¡Mucho más! Contiene las grasas necesarias para el desarrollo del bebé, es rica en vitaminas, previene el desarrollo de alergias, le ayuda crecer, aporta minerales como el hierro o el magnesio, reduce el riesgo de sufrir cólicos y aporta hormonas necesarias para el funcionamiento del aparato digestivo. Además, la  lactancia materna también crea un vínculo entre la madre y el niño.

Pero la lactancia materna no solo es beneficiosa para el bebé. También para la madre. Dar el pecho ayuda a recuperar el peso previo al embarazo (siempre que no arrasemos con la factoría de bollería industrial), a favorecer el contacto con el bebé, a dormir y a generar oxitocina (que ayuda a que el útero vuelva a su tamaño inicial, previo al embarazo). Otra de las consecuencias, es el hecho de retrasar la llegada del periodo como consecuencia de la generación de prolactina.

Ahora bien, ¿cuándo debemos amamantar al bebé? Desde su nacimiento y a demanda, según los pediatras y la OMS. En cuanto llore porque tiene hambre, es recomendable darle leche materna.

Si pasa mucho tiempo entre una toma y otra y sientes los pechos muy llenos o doloridos, puedes extraer la leche con un “saca leches” y conservarla en recipientes herméticos en la nevera o incluso congelarlos para disponer de ellos cuando los necesites. Hay algunas recomendaciones en cuanto a las condiciones óptimas de conservación en refrigerador y/o congelador de la leche materna.

Y ¿cuándo debemos dejar de dar el pecho? Pues a partir de los seis meses, cuando quieras, de forma paulatina. Puedes alargarlo hasta los dos años, según los pediatras. No obstante, cada niño es un caso particular, por lo que nunca está de más que preguntes a tu médico o pediatra, quienes te ayudarán a entender cuál es la mejor manera de alimentar a tu hijo.

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