Sin duda te preocupa la seguridad de tus hijos. Para que la mantengan a medida que crecen, enséñales una serie de pautas, atendiendo tanto a la seguridad física como a la emocional. ¡Seguro que te lo agradece!

Ya lo decía Maslow, la seguridad es una de las primeras necesidades que el ser humano ansía cubrir. Casi tanto como comer. Y si hablamos de la seguridad de nuestros hijos, muchos se retirarían hasta el pan de la boca con tal de garantizar la seguridad de sus pequeños.

Y es que una de las preocupaciones de toda madre y de todo padre es que a sus hijos pueda pasarles algo malo, tanto en el plano físico como en el emocional. Parece que al tener hijos ‘nos cambia el chip’. De hecho, algunos estudios apuntan a que en los cerebros de madres y padres se producen cambios orientados a dar prioridad a la protección del pequeño.

Cuando son bebés, esa cierta sobreprotección resulta más sencilla de llevar a cabo. No obstante, a medida que los pequeños crecen y ganan independencia, deben aprender a protegerse por sí mismos, pues ya no estaremos pegados a ellos 24 horas al día. Y nosotros debemos enseñarles.

Empecemos por su seguridad física. Los accidentes, tanto en el hogar como en la calle, son inevitables, pero debemos enseñar a nuestros hijos a ser precavidos y tener la capacidad de ver las consecuencias que sus acciones pueden tener en ellos mismos. Como padres debemos enseñarles a jugar seguros, que eviten llevarse cosas a la boca y tengan cuidado con objetos que tengan filos. Conocer los peligros y las consecuencias es una parte importante de la prevención. Otros aspectos que debemos enseñar están relacionados con su comportamiento con desconocidos. El niño debe saber que no debe abrir la puerta de casa, y menos si está solo. Asimismo, tratemos de que memorice la dirección de casa y nuestro número de teléfono. En caso de que se pierda, debe tener claro que no debe moverse de donde está y que debe pedir ayuda a un adulto, preferentemente, si va acompañado de otros niños. Del mismo modo, conviene que sepa el número de teléfono de emergencias.

También debemos tratar de que interiorice que nunca debe irse con desconocidos, aunque se presenten como amigos de sus papás. E incluso con los conocidos, debe tener claro que nadie debe tocar ciertas partes de su cuerpo y que si algo así ocurre debe negarse y contártelo.

Respecto a la seguridad vial, debemos enseñar a nuestros pequeños a cruzar la calle de forma correcta.  Y en la playa o en la piscina, han de tener claros los peligros que entraña el agua.

niños seguridadPero tan importante es la seguridad física de nuestros pequeños como su seguridad emocional. Y es que el hecho de que un niño se sienta seguro, con confianza en sí mismo, es determinante para su desarrollo. Inculcar confianza a nuestros hijos es algo que podemos y debemos hacer desde sus primeros años de vida. Para la psicóloga Terri Apter, este “entrenamiento emocional” por parte de los padres ha de descansar en crear una atmósfera en la que los niños “se sientan cómodos resolviendo problemas, controlando sus emociones y socializándose”.

Algunas pautas que podemos seguir para generar esa confianza, ese sentimiento de seguridad, han de orientarse hacia apreciar su esfuerzo independientemente de que ganen o pierdan. Aplaudamos su esfuerzo durante un partido, no tanto el que consigan marcar un gol. Y es que, según expertos en psicología infantil, “esforzarse consistentemente a largo plazo genera más confianza que hacerlo intermitentemente bien”.

También debemos animarles a que dediquen mucho tiempo en aquello que muestran interés. Así, desarrollarán sus habilidades con la confianza de que hacen las cosas bien. Asimismo, no debemos hacer por ellos aquello que les cuesta, pues no adquirirán la confianza necesaria para sentirse capaces de resolver las cosas por sí solos. Según el psicólogo infantil Carl Pickhardt, “la ayuda de los padres puede evitar la confianza derivada de la auto-ayuda y la determinación por parte del niño”.

Del mismo modo, fomentemos su curiosidad. No obviemos responder a sus preguntas -¡aunque a veces sean incesantes!-. Son importantes para el desarrollo del niño. De hecho, el psicólogo Paul Harris, de la Universidad de Harvard, asegura que “el niño primero debe darse cuenta de que hay cosas que ellos no saben, que hay mundos invisibles de conocimiento que nunca han visitado”.

También debemos plantearles ciertos desafíos. Según Pickhardt, “los progenitores pueden alimentar la confianza aumentando las responsabilidades que deben cumplirse”. Y nunca, criticar sus esfuerzos. En su lugar, podemos darles consejos o sugerencias, pero no desanimarles con críticas, pues puede llegar a darse el caso de que el niño no intente hacer cosas nuevas por miedo a fallar.

En esta línea, debemos también enseñarles a aprender de sus errores, que los entiendan como una oportunidad para aprender y crecer. Hay que permitirles equivocarse y ayudarles a hacerlo mejor la próxima vez.

En definitiva, debemos enseñar a nuestros hijos a ser personas independientes y seguras, capaces de no correr riesgos innecesarios y seguras de sí mismas. Si somos capaces de educar a nuestros hijos en esta dirección, podremos asegurar buena parte de su futuro. Porque la finalidad última es dotarles de todas las herramientas que puedan necesitar a lo largo de su vida, estemos o no acompañándoles en su camino. Y por qué no pensar en dotarles de una ayuda con la que puedan sobrellevar situaciones difíciles, que nunca queremos que pasen, pero que pueden ocurrir. La vida de tus hijos puede cambiar drásticamente con la ayuda de un seguro como Tu vida.

Tu vida es el seguro de vida para mujeres y madres de familia que incluye numerosas ayudas que te facilitarán las cosas si un día, a causa de un accidente quedas inmovilizada u hospitalizada y por una temporada, debes dejar de hacer todo lo que normalmente haces por ellos cada día. O si pasara lo peor, para que les quede a tus hijos una ayuda económica con la que puedan contar para seguir adelante sin que nada les falte. Descubre sus condiciones y empieza a asegurar el futuro de tu familia.

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