En los últimos meses, la ficción televisiva nos está invitando a conocer un poco mejor el autismo. Series como “Atypical” o “The Good Doctor” muestran la vida de unos protagonistas que padecen un trastorno que afecta de muy diferente manera a millones de personas en todo el mundo.

El autismo es una afección neurológica y del desarrollo que comienza en la niñez y dura toda la vida. Afecta al comportamiento, a la interactuación con los demás, a la comunicación y al aprendizaje.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos subraya que, aunque la conocemos como autismo, esta enfermedad en realidad se denomina trastorno del espectro autista (TEA), porque diferentes personas que lo padecen pueden tener síntomas distintos, desde problemas al hablar, incapacidad para mirar a los ojos a otras personas, hasta comportamientos repetitivos. “Es como si estuvieran en su propio mundo”, señala la institución.

Sus causas, aún a día de hoy, son desconocidas, pero las investigaciones realizadas apuntan a que tanto el componente genético como los factores ambientales, tienen un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.

Actualmente, no existe un tratamiento estándar para abordar el autismo, sino que existen muchas y diferentes fórmulas orientadas a tratar de maximizar las capacidades del niño. Estos tratamientos incluyen terapias de comunicación y de comportamiento, así como de desarrollo de habilidades. Asimismo, en ocasiones se acude a medicamentos para controlar los síntomas.

En este sentido, es recomendable abordar el tratamiento cuanto antes, pues mayores serán las posibilidades de “obtener más efectos positivos en los síntomas y en las aptitudes”.

¿Cuáles son los primeros síntomas del autismo?

 Según la American Academy of Pediatrics, muchos niños los muestran ya desde bebés, sobre todo en lo relacionado con el lenguaje y con sus habilidades sociales. En general, gatean, caminan o aprenden a sentarse como cualquier otro niño, pero en su desarrollo de los gestos, por ejemplo, existen diferencias frente a niños que no padecen el trastorno.

Para detectar los síntomas a tiempo es muy importante prestar atención a posibles retrasos en el habla, a dificultades en la relación con otros niños, así como a posibles comportamientos ‘extraños’.

La American Academy of Pediatrics enumera las ‘diferencias’ de los niños con autismo frente a niños con desarrollo típico.

En el plano social:

  • No mantienen contacto visual o lo establecen muy poco.
  • No responden a la sonrisa u otras expresiones faciales de los padres.
  • No miran los objetos o los acontecimientos que observan o señalan los padres.
  • No realizan señalizaciones o muestran objetos para lograr que los padres los miren.
  • No suelen tener las expresiones faciales adecuadas.
  • Son incapaces de percibir lo que otros podrían estar pensando o sintiendo al observar sus expresiones faciales.
  • No demuestran empatía o preocupación por los demás.
  • Son incapaces de hacer amigos o no les interesa hacerlo.

En el plano comunicativo:

  • No señalan cosas para indicar sus necesidades ni comparten cosas con los demNo dicen palabras sueltas con año y medio de edad.
  • Repiten exactamente lo que otros dicen sin comprender el significado.
  • No responden cuando los llaman por su nombre, pero sí responden a otros sonidos como el claxon de un coche o el maullido de un gato.
  • Se refieren a sí mismos como ‘tú’ y a otros como ‘yo’, y suelen mezclar los pronombres.
  • Con frecuencia no parecen querer comunicarse.
  • No comienzan ni pueden continuar una conversación.
  • No usan juguetes ni otros objetos para representar a la gente o la vida real en los juegos simulados.
  • Pueden tener buena memoria, especialmente para los números, las letras, las canciones o un tema específico.
  • Pueden perder el lenguaje u otras habilidades sociales, generalmente entre los 15 y 24 meses de edad.

Si eres una madre preocupada porque tu hijo pueda mostrar ciertos síntomas de este trastorno, desde Tu Vida On te recomendamos que le observes con atención, pero sin alarmarte, con serenidad. Si observas algunos síntomas de los aquí descritos, lo mejor es que acudas a su pediatra, para que realice una primera evaluación. En caso de que tu hijo padezca autismo, entendemos que sientas preocupación y, entre muchas otras preguntas, te cuestiones “¿qué pasaría con él si yo falto?”. Esta es una cuestión que preocupa a toda madre, incluso, cuando sus pequeños muestran un desarrollo típico. Ante esta situación, lo mejor es comenzar un tratamiento lo antes posible y, para garantizar cierto soporte económico o asistencia al pequeño, ante el supuesto de que a ti te ocurriese algo que te impidiera cuidarle, quizá sea positivo valorar la contratación de un seguro de vida para mujeres como Tu Vida. Este seguro de vida para mujeres, además de un capital asegurado por fallecimiento o incapacidad, ofrece coberturas de asistencia a quienes dependen de ti en casos en los que tú no puedas darles los cuidados que se merecen.

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