Los días son más largos, el tiempo anima a salir a la calle y a los parques, se acerca el descanso tan demandando… pero a todo ello se suma una gran pregunta: ¿qué hacer en las vacaciones con los niños los hijos?

Cuando concluye el curso escolar, elegir cómo ocupar el tiempo libre de los hijos puede suponer un quebradero de cabeza. Además, si se suma que los dos progenitores trabajan, la búsqueda de la respuesta resultará más complicada. Por ello, queremos ayudarte con las siguientes propuestas para el período veraniego.

Cómo divertirnos cuando acaba el colegio

¿Dónde ir con niños? La respuesta varía según la época. La oferta de cursos, campamentos y talleres aumenta en verano. Si decides apuntar a tu hijo en alguno, ten en cuenta sus intereses, gustos y necesidades. Han superado meses de clase, ¡merecen relajarse y divertirse! Asimismo, es apropiado estimular su creatividad y habilidades y no lo haremos a través del aburrimiento. Los expertos aconsejan, especialmente, cursos enfocados a la práctica deportiva o bien a la pintura o el teatro. Es momento de potenciar su lado más artístico y creativo.

Pero diversión no es sinónimo de descontrol: el respeto a los horarios de comida y de dormir no deben ser alterados de manera exagerada. No perder los hábitos diarios ya adquiridos facilitará la vuelta al cole.

Divertirse con los niños en casa

En la medida que se pueda, es preferible evitar recurrir a las nuevas tecnologías para encontrar la diversión. El entretenimiento en familia disfrutando todos juntos es posible. De igual modo, existen muchas actividades que además de hacernos más felices ayudarán al desarrollo de su motricidad:

  • Deportes como ir en bicicleta, en patines o la natación. Si se decide ir a un hotel en la playa de vacaciones, nada mejor que paseos y juegos en la arena.
  • Jugar con plastilina.
  • Recortar, punzar, dibujar, colorear…
  • Enséñale juegos diferentes a los que conoce: es momento de jugar a la peonza, a los tazos, a la comba… ¡no hay límites!

Pero también se puede potenciar su intelecto con las siguientes actividades:

  • Lee cuentos con ellos y deja que el pequeño te lo lea a ti.
  • Escuchar música
  • Participar en juegos como el “veo veo” o palabras encadenadas.
  • Juegos de mesa como la oca, el parchís o los puzzles.

¿Clases en verano?

Si las notas son muy positivas, es recomendable que los niños realicen tareas que refuercen lo aprendido durante los meses de colegio. Si por el contrario, hay alguna asignatura suspensa, se debe reforzar la materia que se ha recibido en clase. Lo apropiado en este supuesto es elaborar un calendario con un horario especifico donde se incluyan días de desconexión.

El estudio se refuerza a través de clases particulares, ya sean impartidas por los mismos padres o por terceras personas. Es importante transmitir el valor de estudiar y el esfuerzo que supone, pero cuidado con la autoestima de los más pequeños. Son los padres los que deben conocer las causas de las bajas notas así como buscar cómo mejorar y aumentar la motivación.

El verano es sinónimo de relajación, diversión y de tiempo libre. Las vacaciones dan para múltiples actividades, pero debe valorarse el deseo del pequeño para que nada falle y disfrute de sus días alejado de las clases. Sobre todo, es momento de disfrutar juntos en familia.

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